Manuel Lagoa Millarengo pertenece a la Cofradía de las Angustias desde los cuatro años. Con 23 cumplidos, ha vivido su último año lidiando con un final de la carrera de Enfermería y un estreno laboral marcado por esta dura pandemia. Su punto de vista profesional lo han hecho especialmente consciente de la necesidad de suspender las procesiones y considera que, en ese sentido, las cofradías han sido muy responsables. En este momento, se declara muy esperanzado y con ganas de poner en marcha los muchos proyectos que comparte con su Grupo Joven.

-Yo empecé con cuatro años. Mis padres compraron una casa en Esteiro y nos tuvieron a mi hermana, que me lleva cinco años, y luego a mi. Siempre íbamos a ver las procesiones de las Angustias en las que salía mi hermana, y mi madre siempre me dice que a mi me llamaban mucho la atención ya desde que iba en la silla de bebé. Cuando crecí un poco ya dije que yo quería salir de procesión. Y ahí sigo, ahora tengo 23 años. Y seguiré siempre que pueda. Empecé en el Tercio del Cristo de la Agonía, de monaguillo primero y después de hacer la comunión, como cofrade de fila.

-Más allá de la atracción que sentías de pequeño, ¿qué te ha motivado a seguir formando parte de la Cofradía de las Angustias?

-Pues a mí me mueve, para empezar, mi fe. También el hecho de ser un firme defensor de mi ciudad, al que le gusta vivir y participar con intensidad en sus tradiciones. Desde mi punto de vista, la Semana Santa es la tradición más importante de Ferrol.

No me quiero olvidar de destacar que las Angustias es la única cofradía de barrio que queda en Ferrol, y esa es otra de las razones por las que quiero seguir vinculado a la cofradía de la patrona de Esteiro.

-¿Cómo se formó el Grupo Joven y qué actividades desarrolláis?

-Desde hace varios años, había un grupo de jóvenes de la Cofradía que queríamos potenciar las actividades para los cofrades de nuestra edad. Justo antes de la pandemia fue cuando por fin nos organizamos y comenzamos a tener ideas, a organizar cosas, pero la situación vino a frenar un poco todo. De hecho, durante el confinamiento seguimos haciendo reuniones por zoom y por teams, sobre todo durante la Semana Santa virtual que tuvimos en 2020. Y ahora, pues a medida que se vayan relajando las medidas iremos poniendo en práctica las ideas que tenemos, que son un montón.

-¿La Cofradía de las Angustias tiene muchos jóvenes?

En la Semana Santa, la mayoría de las personas que participan en las precesiones de la hermandad son jóvenes, lo que pasa es que luego esa gente se perdía y éramos solo unos pocos los que participábamos en los actos y las actividades del resto del año, como la celebración de la Patrona, las reuniones de la Junta, las iniciativas solidarias, etc. Lo que quiere nuestro grupo es tratar de vincular más a la gente joven en todas las actividades y cultos de la hermandad durante todo el año.

-¿Cuáles son vuestras principales propuestas?

Lo principal es organizar actividades solidarias, eso es siempre lo primero. De hecho, en las navidades pasadas ya organizamos nuestro primer escaparate solidario aquí en Esteiro, tomando la idea de la Cofradía de la Merced. Lo hicimos con la colaboración del establecimiento Comas y tuvo muy buena acogida. Reunimos unos 500 kilos de alimentos. Además, nos organizamos e hicimos sudaderas de la Cofradía, que no había. Tenemos también alguna iniciativa pensada para cuando se haga la Coronación Canónica de la Virgen y otras cosas que iremos llevando a cabo a medida que se vaya normalizando la situación. En esta última Semana Santa colaboramos en montar y vigilar los altares de culto que se montaron en el Santuario.

-¿Os reunís periódicamente?

Entre nuestros planes está conseguir un local en Esteiro para poder reunirnos y también para poder hacer otras actividades más de tipo lúdico. Ese es otro proyecto que está un poco aparcado por la pandemia. En la actualidad nos reunimos más bien virtualmente y cuando hay alguna actividad tratamos de ir y participar, aunque ahora con el Santuario en obras tenemos pocos actos.

-¿Cómo has vivido la pandemia desde tu profesión como enfermero?

Yo acabé la carrera el año pasado y empecé a trabajar este verano, cuando la cosa estaba tranquila. Pero bueno, me estrené en plena pandemia y la verdad es que fue duro. Además, nos suspendieron las prácticas finales así que el aterrizaje fue complicado. Después del verano ya se empezó a poner la cosa fea y tuvimos que afrontarlo como pudimos. Y aquí estoy, yo la verdad con todo esto era muy consciente de que no se podían celebrar procesiones, no era partidario de grandes actos. Y creo que dimos un ejemplo, todas las cofradías, de cómo se pueden celebrar actos seguros. Cumplimos todo a rajatabla y el riesgo fue practicamente cero.

-¿Tienes esperanzas de salir de procesión el año que viene?

Ahora soy optimista, lo vi negro durante la tercera ola, la verdad, pero ahora sí empiezo a ver el final de todo esto. El ritmo de vacunación está siendo muy bueno y yo creo que en las próximas navidades estaremos, si no al 100% como antes, sí al 90%. Así que espero que en Semana Santa hayamos recuperado la normalidad. ¡Ojalá!

-¿Cuál es tu momento más especial de la Semana Santa?

Yo diría dos momentos, el Jueves Santo y el Sábado Santo. El Jueves porque es cuando sale el Cristo de la Agonía y el resto de imágenes titulares, pero el momento más especial es cuando sale la Virgen de las Angustias. Empieza a sonar la Banda del Tercio Norte y estamos todos los cofrades mirando a la puerta del Santuario…y cuando empieza a asomar la Virgen es un momento muy especial para mi. Y el Sábado Santo, por el cariz solidario que tiene esa procesión, por la recogida de donativos para el Refugio, y por el silencio. Ese día juramos guardar silencio, y hasta los niños más pequeños lo cumplen. Siempre me llamó la atención el gran recogimiento que se guarda durante toda la procesión.