José Ramón Caamaño, además de músico multiinstrumentista y compositor, es el más veterano de Acotaga, banda cuyo nombre hace referencia a Agrupación de Cornetas, Tambores y Gaitas. Esta formación se financia con que gana en las procesiones y otros actos musicales a lo largo del año, sin embargo, la pandemia les ha golpeado duramente. Han tenido que pedir ayuda al ayuntamiento de Ferrol para no tener que abandonar el local por no poder hacer frente a los gastos que este les supone. “Creo que es necesario que a las bandas también se les dé el espacio de importancia que merecen. En 2022 la agrupación cumple 20 años, y esperamos que el ayuntamiento nos ayude para poder continuar”, señala.

–¿Cómo fue el inicio de la agrupación?

–El comienzo de nuestra banda fue con cornetas, tambores y gaitas, pero con el paso de los años hubo una evolución; se marcaron tres estilos de agrupaciones en Ferrol: unas eran las bandas de música, luego las bandas de cornetas y tambores, como puede ser la de Dolores, y luego las agrupaciones musicales, como la nuestra, que es donde podríamos situar a estas bandas de música antiguas que había en Ferrol. Además de tener cornetas y gaitas se fueron introduciendo otros instrumentos, como clarinetes, saxos, oboes, trompetas, tubas…etc.

–Además de contar con un amplio repertorio, algunas de las piezas son composiciones propias, ¿ha habido novedades en este ámbito?

–Yo en concreto soy el compositor de tres marchas propias de la agrupación: un himno a la Virgen de la Merced, que se llama Líbrame, otra marcha solo de gaitas que luego musicalizamos para acompañar todos los instrumentos que se titula Sainza, y luego un himno para la Virgen de la Amargura, que incluso tenía letra, y que es el Lamento de la Amargura. Además, grabamos un disco con otras dos bandas de fuera de Galicia en 2017, que se hizo con el mejor productor de música cofrade que hay en España, que es Jose Ramón Muñoz Berros. En este disco además aparece una pieza de las que compuse yo. La novedad de este año es que dos de nuestras marchas se incluyeron en el disco del 75 aniversario del Cristo de la Misericordia de Dolores.

–¿Qué tipo de personas conforman Acotaga?, ¿hay un perfil determinado entre los músicos?

–Nuestro origen fue como banda de veteranos de Ferrol, procedentes de diferentes formaciones musicales de la ciudad. Al principio había que ser mayor de edad para pertenecer a la banda, pero con el tiempo decidimos ampliar el rango de edades para llegar a más gente. Actualmente la agrupación está formada por una Banda Infantil, conformada por timbaleros que tienen entre tres y 12 años, y que tocan exclusivamente percusión. Esta subdivisión de Acotaga llegó a contar con 17 miembros, y abrieron procesiones de cofradías como La Merced o Dolores, e incluso participaron en la Semana Santa de Betanzos. Y por otra parte está la “banda de mayores”, en la que participan todos los que tienen más de 12 años. Ahora mismo en Acotaga somos 60 miembros

– ¿Por qué un grupo de veteranos decide juntarse y crear una nueva banda?

–Los motivos principales fueron que, nosotros al no pertenecer a una cofradía, el estilo que podíamos tener era el antiguo, pero llega un momento en que no hay evolución porque las cornetas nos limitan mucho. Nosotros lo intentamos durante muchos años, pero a las cofradías no terminaba de gustarles, entonces cada vez teníamos menos espacio. Fue la forma de decidir que había que cambiar. Decidimos coger diferentes estilos, como el de agrupación musical e incluso hacer alguna marcha de banda de música. Fue la forma de volver a tocar, y empezamos con tambores, cornetas y gaitas.

–La llegada de la pandemia ha supuesto la suspensión de dos ediciones de Semana Santa, ¿cómo les ha afectado?

–Fatal, nosotros somos una banda gratuita, no cobramos nada, ni las clases, ni los instrumentos, ni los trajes, pero claro, el local tenemos que pagarlo, y si hay gastos, pero no ingresos, esto es inviable. Este año la agrupación cumple 20 años, y nos encontramos en una situación en la que tenemos que abandonar el local porque no podemos hacer frente al pago del alquiler si no recibimos ningún tipo de ingreso o ayuda. Actualmente tenemos establecida una cuota voluntaria, para que cada uno aporte lo que pueda y quiera. Creemos que una banda puede subsistir con lo que gana en las procesiones, pero con la pandemia nos hemos quedado con el agua al cuello, tenemos que abandonar el local en unos días. Hemos tenido que pedir ayuda al ayuntamiento de Ferrol, y si no, tendremos que coger los instrumentos y la ropa, y volver a como empezamos, desde casa y juntándonos para ensayar. Al principio de todo, cuando surgió la banda íbamos a la Malata, allí al aire libre, y llueva, truene o haga sol, y lo que haga falta, aunque es algo que seguimos manteniendo.

–¿Han podido realizar alguna actividad musical durante este periodo de pandemia? ¿Han mantenido los ensayos?

–Nosotros hemos seguido ensayando cuando se ha podido y así lo han permitido las medidas de cada momento, con cuatro o seis componentes, al aire libre, con distancia… Hemos hecho incluso grabaciones en vídeo, mandado partituras, audios… para facilitar el seguir ensayando. Y es que hay ganas, la gente tiene muchas ganas de recuperar la normalidad, ahora mismo cuando hay un ensayo, nadie falta. Ya antes de que pasase todo lo del coronavirus había muchas ganas, y ahora muchísimo más. Incluso, durante este año y algo de pandemia solo hemos tenido una baja en la agrupación, y ha sido por motivos laborales.

– ¿Cuál diría que es el momento más especial de la Semana Santa?

–Para mí, el Miércoles Santo, sin duda. Cada momento durante esos días es diferente y te transmite unas cosas. Por ejemplo, en 2019, cuando procesionamos junto a Jesús Atado a la Columna, fue muy especial. Por otra parte, el Domingo de Resurrección, el hecho de acabar, es también maravilloso; ver en lo que se ha traducido todo el trabajo de un año, ver a los chavales llorando, con alegría, es muy importante. Yo si formo parte de esto es precisamente por la emoción que me transmite. Podría estar tocando en otras formaciones, pero ver a los niños contentos, ver lo bien que lo hacen, es muy gratificante. Hemos acompañado a todas las cofradías de Ferrol durante muchos años, pero con la que más arraigo tenemos es con la Merced. Es nuestra imagen titular, a la que nunca hemos dejado de acompañar. Estamos muy unidos y es incluso nuestro punto débil.

–La Semana Santa son fechas de mucha emoción para los fieles, ¿cree que el próximo año podrán volver las procesiones, y con ellas, Acotaga de vuelta?

–Esperemos que sí, si estamos vacunados… Yo creo que a medida que van pasando los meses sí que se podrá hacer. Hay otros eventos que se están realizando con aforos reducidos y medidas complementarias, todo sería adaptarlo. Por ejemplo, se podría hacer lo que hacen en ciudades como Sevilla, en la que ponen sillas en la calle durante todo el recorrido de la procesión. Pienso que la Junta de Cofradías tiene las cosas muy claras y trabaja muy bien, entonces sé que harán todo lo posible por recuperar la Semana Santa. Saben que tienen nuestro apoyo total, y lo que ellos digan, va a misa.