Este es el año de Jorge Meis. El fotógrafo ferrolano ha hecho realidad su ilusión de hacer una exposición en su ciudad y sobre su ciudad, con las imágenes únicas que ha ido pescando a lo largo de décadas de trabajo como fotoperiodista a pie de calle. Su colección “Ferrol” pudo verse en el Torrente Ballester entre noviembre de 2020 y enero de este año, en las mismas fechas en las que salió a la luz el libro “Sal en la memoria”, con sus fotos y textos de Gabriel Aúz, y en las que se puso a la venta una primera colección de postales “Ferrol por Jorge Meis” en otro proyecto lanzado en colaboración con Pingota Comunicación.

La Semana Santa está muy presente en la obra de Meis y en la exposición del Torrente Ballester.  De ahí que en esta “Cara B” queramos ponernos del otro lado de su objetivo.

Como ferrolano, tendrás recuerdos de la Semana Santa desde pequeño. ¿Qué recuerdos tienes? ¿Cuál es tu experiencia personal?

El primer recuerdo que tengo es con cuatro años. Vivíamos en Burgos y me habían llevado mis padres a ver las procesiones. Desde luego es algo que me sorprendió mucho y, de hecho, esa imagen se me quedó grabada. Luego ya vinimos a Ferrol, pero vivimos en Covas y la verdad es que tampoco seguía la Semana Santa. En realidad la descubrí ya como fotógrafo de prensa, por trabajo. Y recuerdo que hace años gané un concurso de la Cofradía de Dolores [después busca el recorte, y nos apunta que fue en el año 2001, con una foto del Santo Encuentro sacada en la plaza de Armas].

Desde ese punto de vista profesional, el del fotógrafo, ¿te gustan las procesiones?

Gráficamente es uno de los acontecimientos más importantes que hay en Ferrol. Si eres fotógrafo desde luego es algo que te tiene que llamar la atención, visualmente es algo potentísimo.

¿Qué buscas al fotografiar la Semana Santa? ¿Tratas de fijarte en lo atípico? ¿en los detalles?

Yo voy a las procesiones con dos chips, digamos. Uno, el de hacer las fotos para el periódico, y otro, el de buscar las fotos para mi. Y en este caso, me fijo más en los detalles, como aquella de un chico todo tatuado haciendo la foto al capuchón, o una señora arrodillada cuando pasa la imagen…busco los gestos, tanto de la gente que va a ver las procesiones como de los que participan en ellas. No suelo hacer lo que podría considerarse lo más bonito, es decir, las imágenes en sus tronos, con las flores, etc, sino que me fijo en otras cosas. Lo que busco son las sombras, los reflejos… una visión personal de la Semana Santa.

Y en tu reciente exposición Ferrol había unas cuantas imágenes de la Semana Santa.

Sí, no podían faltar. Estaba una serie de los tres pies ferrolanos: el de la Semana Santa, el naval y el militar. También estaba la Virgen de la Soledad, cubierta con un plástico en un día de lluvia, con la luz desde atrás. Una de sombras en la plaza de Armas, en la que se ve el perfil de una niña a la que hacen fotos…Y tengo otras que se quedaron en el tintero, como una de un reflejo en un charco del Cristo de los Navegantes dentro del Arsenal, o la que decía del chico tatuado haciendo fotos, o la de un cofrade que se levanta el capuz y saca el móvil para hacer una foto del trono…

¿Crees que todavía hay aspectos por descubrir, fotográficamente hablando, en la Semana Santa?

_Sí, sí, cada año es diferente. Aunque todo sea igual, cambia la luz, cambia el estado con el que vas a hacer las fotos, lo que te encuentras… Para mi, y creo que para los fotógrafos en general, lo que más nos gustaría es ir a fotografiar el “making off”, es decir, el momento en el que visten a la imagen, cuando preparan el trono, o la señora que borda el manto… Todo eso me parece que tiene mucho interés.

Llevas años colaborando en la revista “Pasión Ferrolana” que publica la Cope, ¿qué tal la experiencia?

Sí, ese es un trabajo que hago gracias a Ana Martín, que me llama cada año. Y con ella he descubierto muchas cosas, como la tradición que existe a la hora de vestir las imágenes de la Virgen, que es una tarea que se confía siempre a la misma persona, a veces a una familia que lo lleva haciendo de generación en generación. Fuimos también a hacer un reportaje al Convento de las Clarisas, por ejemplo, que fue una experiencia increíble. Porque claro, la Semana Santa no son solo las procesiones, sino también todas estas escenas que me parecen muy interesantes.

Podéis seguir el trabajo de Jorge Meis a través de sus redes sociales:

-Sal en la Memoria: Sal en la memoria – Proyecto fotográfico-literario

-Flickr: Jorge Meis | Flickr