La pandemia también ha afectado a las agrupaciones musicales de la ciudad. La desmotivación y el encierro han provocado que algunos de los miembros de las bandas decidan desligarse: “Hemos perdido mucha gente, sobre todo jóvenes, que con la pandemia han estado más desilusionados”, señala Ángel Montero, vicepresidente y portavoz de la Banda de la Real Venerable y muy Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Virgen de los Dolores, que actualmente tiene alrededor de 40 componentes

“He soñado con que 2022 va a ser nuestro año, con las calles repletas de gente, sonando mejor que nunca, buen tiempo… Rezo para que pueda ser así”, relata Montero, quien se muestra optimista. Sin embargo, este veterano incide en la necesidad de prudencia y en que se debe hacer todo lo posible para celebrarla, porque “otro año más sin Semana Santa, no puede ser”, ya que es un evento que “sigue teniendo muchísima importancia” en la ciudad.

 

-La banda tiene más de 30 años de historia, ¿cómo resumiría su trayectoria?

En mayo de 1983 se crea Banda Ferrol, dentro de la Cofradía de Dolores. Pero en 1992 nos independizamos y creamos una Asociación Juvenil. Posteriormente aprobamos los estatutos, y en 2004 ya nos denominamos como Asociación Músico Cultural Banda Ferrol. Se decidió entonces formar esta agrupación para reflejar la identificación y la integración de un grupo humano que había mantenido la ilusión a lo largo de los años.

En 2015 llegamos a un acuerdo con la Cofradía para volver a pertenecer a Dolores, que se mantiene hasta la actualidad.

El orgullo que siempre ha caracterizado a mi banda es salir con “las niñas”, detrás del trono de la Esperanza y el Nazareno. Tenemos un hermanamiento con las portadoras de estas imágenes, y es el reflejo del cariño y respeto mutuo.

-Ha habido algunos cambios significativos en la configuración de la formación, ¿a qué se deben?

Llegó un momento en el que la banda quería aspirar a otras cosas y abrir horizontes, ya que la música de Semana Santa se estaba ampliando. Por ejemplo, queríamos empezar a hacer actuaciones por diferentes localidades y otro tipo de actividades.

Anteriormente tuvimos muchos integrantes que pertenecían a distintas bandas de gaitas en Ferrol, que ofrecían mucha calidad musical, pero llegó el momento de la modernización. En el sur de España vimos que en la mayoría de bandas cobraban más importancia las marchas rocieras. Nosotros aspirábamos a eso, a poder tocar esas piezas de gran relevancia en el panorama nacional.

Entonces votamos, y se decidió que queríamos ser una banda de cornetas y tambores, por lo que debíamos suprimir las gaitas. Aunque esta decisión fue muy a nuestro pesar, pero hay que evolucionar.

A día de hoy somos banda de cornetas y tambores, mientras que actualmente en Ferrol, la mayoría son agrupaciones musicales, y esto nos hace distintos.

-Tienen un gran repertorio ¿apuestan por las composiciones propias?

Nuestros componentes son virtuosos de la música. Estamos intentando sacar piezas nuevas, pero la mayoría del repertorio es de otras bandas. Por ejemplo, tuvimos en la banda a Roberto Bellón, que hizo una marcha muy bonita, “Azahares de Esperanza”, pero por desgracia, la gente va cambiando de agrupación, quieren probar cosas nuevas… y luego tuvimos que suprimirla.

-¿Cómo han vivido la cancelación de la Semana Santa?

Con mucha pena. Yo soy muy cristiano y muy creyente, y he sido testigo de la Semana Santa desde pequeñito. Lo he vivido con mucha pena, y eso que gracias a Dios, somos una banda que hemos podido salir prácticamente todos los días con la Cofradía de Dolores.

La pandemia nos pilló a todos por sorpresa, y además de la enfermedad,  el estar en casa encerrados, la crisis económica que se ha producido también…. Ha sido muy triste no poder acompañar a nuestras imágenes por las calles de Ferrol. He visto en casa vídeos de años anteriores, y lo he recordado con mucha pena, llorando, incluso.

-¿Ya han podido recuperar los ensayos o las actuaciones?

Estamos intentando salir adelante. Hemos vuelto hace poco a los ensayos con todas las normas que nos exigen, para poder volver a la normalidad. Durante la cuarentena practicamos en casa por Internet e incluso hemos tocado alguna marcha en las redes sociales o desde la web.

Nosotros ensayamos en La Malata, por lo que disponemos de mucho espacio al aire libre, y cuando se nos dio permiso para volver a tocar decidimos repartir los ensayos entre lunes y miércoles para hacerlos por voces, respetando aforo y distancia de seguridad. Luego realizamos un ensayo general al aire libre.

La situación actualmente no está muy bien, y nosotros tradicionalmente en agosto hacemos un parón para descansar. Pero creo que hacia finales de septiembre es posible que se haga algún tipo de evento, si la situación lo permite.

-¿Qué pronóstico tienen para la próxima Semana Santa?

Yo intento ser positivo, y creo que en 2022 tendremos Semana Santa, no me cabe en la cabeza el estar otro año más sin que se celebre. Pero ahora tal y como están las cosas…

Creo que va a ser de las más bonitas, porque con toda esta espera, se va a vivir con más ganas. Estamos ensayando mucho para ello. Siempre les digo a mis compañeros que nos tenemos que preparar, que estos dos años nos han servido para aprender y mejorar. La vamos a vivir con muchísima más alegría.

-¿Cuándo empezó su vinculación con la Semana Santa y con la banda?

Llevo prácticamente toda mi vida ligado a ambas. Mi madre es muy religiosa, y yo desde pequeño siempre tuve curiosidad por las procesiones, y empecé como capuchón en Oración en el Huerto. Pero aunque me gustaba, yo veía las bandas y me llamaban mucho la atención. Y a raíz de ahí, quise tocar en una, y en concreto, me atraía Banda Ferrol, que fue donde me apunté. Al principio empecé con tambor, y estaba cómodo con la percusión, pero luego con la inclusión de más instrumentos, pasé a trompeta, que es lo que toco actualmente.

-¿Cuál es el momento más especial de la Semana Santa?

Todos los días queremos hacerlo bien y aprovechar a tope. El Domingo de Ramos es especial porque es el inicio de la Semana Santa, pero para mí, el Martes y Jueves Santo son los días más importantes, ya que es cuando le cantamos a nuestra virgen.

Todos los nervios de la Semana Santa se condensan junto a toda la pasión que le tenemos a nuestra procesión y a nuestra noche, la del Martes Santo, cuando le cantamos a la virgen, “Una madre no se cansa de esperar”. Es ese momento de llegar al final de la procesión, ese orgullo de entrar a Amboage en silencio total y empezar a cantar, cuando bailan el trono…