Alberto Varela Muñiz es portador de la Virgen de los Dolores y desde hace poco más de un año la persona encargada de la comunicación de la Cofradía de Dolores. Con 23 años recién cumplidos, lleva veinte ligado a la hermandad a la que llego casi por “herencia familiar” y con la que siempre está dispuesto a colaborar.

-¿Cuáles fueron tus motivaciones para entrar en la Cofradía de Dolores?

– Pues fue una suerte de herencia. Pertenezco a una familia de cofrades de Dolores. Hubo otros miembros de la familia antes en la cofradía, pero yo ingresé fundamentalmente por mi padrino, que era portador, y mi tío abuelo, que era cofrade también. Así que entré casi por legado familiar. Desde muy, muy pequeño viví desde dentro la Semana Santa, porque empecé en 2001, así que este sería mi vigésimo año.

-¿En qué Tercio ingresaste?

-Tenía casi tres años cuando empecé de monaguillo en el Tercio de la Virgen de los Dolores, donde estaba mi tío abuelo, y ahí estuve hasta los nueve años. A esa edad pasas a ser aspirante, pero se da la circunstancia de que en el Tercio de Dolores solo hay (sólo había monaguillos y numerarios antes, ahora todos los tercios ya tienen aspirantes) monaguillos y numerarios y monaguillos. Así que tenía pasaba de monaguillo a aspirante y no podía seguir en mi tercio. Pero yo era tan de la Virgen de los Dolores que decidí irme al Tercio de San Juan Evangelista, porque es la única imagen que sale siempre con ella.

-¿Y después?

-Ahí seguí hasta los 15 años y después me metí de portador de la Virgen de los Dolores. Fue en 2014, cuando se declaró la Semana Santa de Ferrol como de Interés Turístico Internacional. Y ahí sigo, soy portador de la Virgen, pero el Miércoles Santo, cuando sale el Tercio de la Virgen de Dolores, salgo en filas. Es mi día de salir donde siempre, y al fin y al cabo tengo claro que cuando acabe mi etapa de portador es donde voy a estar.

-Y desde el año pasado te ocupas de la comunicación de la Cofradía, ¿cómo asumiste esta tarea?

– En un primer momento con incredulidad, la verdad. Siempre he estado para lo que se necesite, dispuesto a echar una mano en la Cofradía. Se dio la situación de que la persona que se ocupaba de esto iba a tener que dejarlo y yo venía de llevar en Instagram una cuenta de portadores de la Virgen, pero bueno, era algo puntual… El caso es que me lo propusieron y aunque al principio me pareció un jaleo, lo asumí y estoy encantado. Me ocupo de los contenidos de la web, de las redes sociales de la cofradía y de atender a los medios cuando hace falta. Para mi todo lo que sea colaborar en la cofradía siempre es grato. De algunas redes sociales no tenía ni idea, pero me ayudaron y me adapté rápido.

_¿Cómo has vivido las Semanas Santas de estos dos años, marcados por la pandemia?

-Hasta principios de esta Semana Santa (2021) pensaba que el año pasado había sido mejor, porque de aquella nos pilló todo lo del coronavirus tan de repente y teníamos tanto miedo a todo, que no hubo ni tiempo de pensar en la Semana Santa. Pero ahora lo pienso y para un cofrade no hay nada peor que no pensar en la Semana Santa, porque eso significa que no tienes ganas de nada. Así que ahora creo que el año pasado fue peor. Porque este año he tenido la tristeza de ver las imágenes expuestas y no poder procesionar, pero por lo menos era un cofrade que pensaba en la Semana Santa.

-¿Cómo ves la Semana Santa de Ferrol y su evolución?

-Es verdad que llevo un montón de años en la Semana Santa, aunque también soy bastante joven, así que puede que no sea el mejor para evaluar la evolución… pero es cierto que creo que desde que yo era pequeño, la Semana Santa de Ferrol ha tenido un cambio increíble. Hace poco hicimos un artículo en el que decíamos que los cofrades de la Semana Santa de hace cien años se quedarían atónitos, pero yo creo que un cofrade de hace una década también ve cambios notorios. Es una Semana Santa que se ha profesionalizado, aunque no me guste la palabra, y empiezan a darse avances en muchas cosas. Hay una vinculación constante, a lo largo de todo el año. Ahora cada dos días hay funciones, hay grupos jóvenes muy activos, hay actividades de labor social… así que hay muchas cosas en las que te puedes involucrar, que por una parte te ayudan a no perder la conciencia cristiana de la Semana Santa y que por otra te permiten también mantener la ilusión y las ganas de Semana Santa a lo largo de todo el año.

-¿Con la vista puesta en el año que viene?

-Va a ser la Semana Santa más deseada de los últimos veinte años. Porque efectivamente, ahora vemos la luz al final del túnel. Si se cumplen las pautas, si el progreso de la lucha contra la pandemia va como pensamos… ahí está el objetivo.

– ¿Cuál es para ti el momento más especial de la Semana Santa?

-“Os Caladiños”, no hay nada igual. Conforme me voy haciendo mayor más voy comprendiendo lo especial que es ese momento. Recogido y haciéndome pequeño ante mi Virgen de los Dolores vuelvo a encontrar la ilusión indescriptible de mi niñez al llegar la Semana Santa. Es a su lado, en la oscuridad y silencio del barrio de la Magdalena, donde siento la verdadera esencia de la Semana Santa Ferrolana. Un amigo me dijo una vez que el banzo para él es el mejor lugar para la oración; y yo sé que “Os Caladiños” es el momento perfecto; acompañando a una Madre que encuentra paz en su corazón ahora que Su Hijo ya descansa y no lo herirán más, y que en esa paz tan dolorosa su fe ciega despierta la esperanza de que Él cumpla su palabra y venza a la muerte. Y tras eso, se cierra la Semana Santa para nuestra cofradía, con el recuerdo de una última “Salve Regina”.