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D. Bieito Rubido. Director de ABC

Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo, monseñor Manuel Sánchez Monge
Excelentísimas e ilustrísimas Autoridades.
Querido Alcalde, José Manuel Rey Varela, Querido Presidente de la Diputación, Diego Calvo Pouso
Querida Presidenta de la Coordinadora de Cofradías de Ferrol, doña Meca Arcos.
Dignísimos representaciones, Señores y Señoras.
Miñas donas e meus señores:

Aquí vengo Señor, libremente, sin que nadie me obligue, a cantar, proclamar y anunciar  la más bella de las Semanas Santas de Galicia, que año tras año, se abre y se proyecta al resto de España.
Vengo, Señor porque en los largos y sonoros silencios en los que los dos hablamos, concluyo siempre que no hay nada más fascinante, maravilloso y esperanzador que el enorme milagro y misterio que los católicos celebramos en la Semana Santa: tu muerte y resurrección. En ese nudo gordiano cimentamos toda nuestra fe. Y es que nacemos para morir. ¿Habrá mayor contradicción? Y desde la noche de los tiempos el ser humano ha buscado una explicación. Nosotros la encontramos en el mensaje y el ejemplo de Cristo. De ahí la importancia de la Semana Santa. Y de ahí que a lo largo de los siglos la mayor expresión de fervor, de arte y de capacidad de movilización de la Iglesia católica se haya concentrado en la Semana Santa.

Vengo hasta Ferrol Señor, para reinvindicar, sin complejos ni vergüenzas, mi fe en ti y en tu obra. Y entender qué es en la Semana Santa cuando el culto y la oración se transforman en arte. Cuando se ganan las calles para ti. Cuando suenan trompetas y tambores en tu honor.

Aquí estoy Señor, para tratar de entender el dolor de tus últimos días. Para que entiendas tu también el esfuerzo de estas cinco cofradías (Dolores, Angustias, Orden Tercera, La Merced y Santo Entierro) que a través de 24 procesiones convierten el suelo ferrolano en el más bello de los escenarios en tu recuerdo, en tu honor, en tu culto.

Nadie nos obliga. Lo hacemos desde la libertad. Esa fecunda libertad que hoy más que nunca obliga al católico a no ser un simple practicante. A no quedarse en la forma. Y creenos que no es la forma, ni sus sonidos, lo que nos convoca, lo que nos llama a estos días. Hay algo profundamente espiritual, a la vez que humano, que sirve de llamada a miles de personas que se acercan hasta Ferrol, convertida, hoy más que nunca, en la capital del noroeste de España. Eres tu, Señor.

Y es que Señor, vengo aquí , de nuevo, a hablar del Jesús que anduvo sobre las aguas, el que expulsó a los mercaderes del templo, el que dejaba que los niños se acercasen a él. El Jesús del madero. El que murió por nosotros. El que multiplicaba los panes y los peces. El que curaba a los enfermos y no quería que se supiese. El que perdonó a María Magdalena, el que advirtió de que el que estuviese libre de pecado que tirase la primera piedra. El que insistía e insiste en amaros lo unos a los otros. El Jesús de las bienaventuranzas. Aquel que nos dijo”bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Y es  a Dios a quien queremos ver muchas veces en la Semana Santa. Y es probable que no nos demos cuenta, pero está, y a veces nosotros, como Jacob, no lo sabíamos. Esta por la calle Real, en Amboage, por el Cantón, por todos los vericuetos urbanos por los que se desliza esa maravillosa y bamboleante masa de fieles que siguen las procesiones. Pero también está Jesús por esos lugares, en los días anodinos y grises del monótono discurrir del resto de año.

A ese Jesús vengo yo hoy a cantarle, a proclamarlo. No quiero hacer un pregón sobre el arte, ni festivo, ni musical. Quiero comprometerme con el momento presente y reivindicar  al protagonista de la Semana Santa, que no es otro que ese Cristo, cuyo mensaje no puede ser más contemporáneo, más actual.

Nada de cuanto nos acontece en nuestros tiempos tiene explicación si no entendemos la aportación que desde la fe, las personas han expresado a través de todas las manifestaciones que el catolicismo ha ido construyendo a lo largo de los siglos. Nuestra cultura y civilización es deudora, como ninguna otra, del caudal de pensamiento que ha representado en los últimos dos mil años la Iglesia católica. Y es en la Semana Santa donde encuentra su punto álgido: al mostrarnos el arte, la escultura, el rito, la pintura, la música, y todo el andamiaje que con el paso del tiempo se ha ido esculpiendo en el imaginario colectivo de quienes protagonizamos un tiempo tan singular.

Es ese tiempo singular, la Semana Santa, el que permite a Ferrol encontrarse también con su personalidad. Con ese mestizaje sano de sensibilidades culturales, algunas traídas hasta aquí por militares, ingenieros, operarios, que en otros tiempos vivieron su fe en tierras andaluzas, levantinas o castellanas. Y que con sus sensibilidades y memorias han sabido mezclarse en feliz unión con la acusada personalidad de los gallegos para hacer de Ferrol una bella sinfonía de color y fe cada año por este tiempo. Cuando la lluvia no evita que la primavera y su floración pujen por renovar el milagro de la vida en la naturaleza.

Será nas ruas de Ferrol,  onde a Semana Santa vaise a escenificar, entre o domingo 24 ata o domingo 31 de marzo, coas tallas fermosas das suas Cofradías; nas igrexas e museos, tablas e cadros nos que están a ser representados todo o acontecer evanxélico da Paixón. E tamén aperece agora a vella tradición ferrolana das mellores voces, acompañadas das músicas mais fermosas, creadas polos mellares xenios para honrar a Semana Santa.

Señor tamén vin atá eiqui, neste cabo do mundo, chamado Ferrol para falarche das xentes sinxelas, que enchen as ruas, cheas de fervor e humildade. Esa xente que ti tanto queres, xente de piedade sinxela, das xentes comúns.

Esa gente sencilla, como la que te conoció cuando por tierras de Galilea predicabas el amor al prójimo, perdonabas los pecados, comías con niños, hablabas con los pecadores, te preocupabas de los débiles y traías la buena nueva de un Dios misericordioso, padre de bondad. Y entonces, todos los desheredados del Mundo, pensaban: ¿será posible un Dios así?

Ese, Señor, eras tu. A quien después crucificaron. A quien crucificamos, todavía hoy, todos los días, en el desprecio y distanciamiento de quienes sufren. Por eso Señor, ante ti, te pido, con piedad, que nos dejes entenderte y comprender el enorme misterio de muerte y resurrección

Señor, ahora que ya termino, quiero recordar que también vine hasta aquí para que mi pregón fuese una oración. Y rogarte Señor, en Ferrol,  en el templo de su Santo Patrono San  Julián, rogarte que siendo el trabajo y el esfuerzo, virtudes que desde siempre han caracterizado a esta ciudad, no falte en ella la esperanza y la ilusión del progreso fundado en el empleo estable y en un crecimiento material que ampare por igual a todas las familias.
Que la Semana Santa, Señor, sea una nueva oportunidad para no olvidarnos de ti. Muy al contrario, recordarte con fe. Pero Señor, aunque nosotros nos olvidemos ti, por favor, Señor, tu no te olvides de Ferrol.
Que así sea. Muchas gracias

 


by Bliss Drive Review