Texto integro del Pregón de la Semana Santa 2018  a cargo de D. Francisco de la Iglesia González

Ferrol. Esta es la primera palabra de mi pregón.

Ferrol, nacida a la luz de la razón. Ferrol, patria, escuela, hogar y abrigo de marinos.

Ferrol resguardo de navíos, con las aguas de su ría en calma.

Ferrol siempre en el pensamiento. Ferrol en los pliegues del alma.

Y en este Ferrol nuestro como cada primavera llega, esplendorosa, la Semana Santa. Ahora, próximos ya a ella, estando próximos a cerrar las contras de este balcón de la Cuaresma me han encargado que os llame. Que os llame a lo de siempre, a la costumbre. A esa única semana en la que Ferrol se mira y se remira y se gusta, nos gustamos. Y tengo que llamaros a toda esa mezcla de sonidos, de olores, de estampas, de visiones…..a la apoteosis de palmas, a dolor de entierro, a azul piedad y a morado terciopelo, a mecida de palio que cobija una pena y al arrastrar penitente de una cadena.

Semana Santa es Pasión, Amor. Es recuerdo, es dolor.

Es capa almidonada, Es túnica por planchar

Es melodía por escuchar Es palma rizada.

Difícil encomienda tras haber escuchado a quienes en este atril me precedieran. Vamos allá y que sea lo que Dios quiera.

SALUTACIONES

  • Excmo y Rvdsmo Sr. Obispo de la Diocesis
  • Ilmo Sr Conselleiro de Política Social
  • Sr Cura-Párroco de esta iglesia-catedral de San Julián y capellán de mi Hermandad
  • Sr Presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Ferrol
  • Sr Delegado Episcopal para las Hermandades y Cofradías de Semana Santa
  • Hermanos Mayores de las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Ferrol
  • Excmªs e Ilmªs Autoridades
  • Y ahora el título más importante hoy aquí en este acto: Queridos Hermanos queridos Cofrades.

¿Se acuerdan de cuando no teníamos cuaresma? ¿Se acuerdan de cuando eso era algo de dentro de los templos? Y ahora…ahora tenemos una cuaresma completa, con sus solemnes traslados, sus piadosos besamanos, su viacrucis, sus pregones emocionados, sus conciertos ansiados.

Y es que, aunque parezca que no se hace nada, o que se hace poco, el movimiento existe. ¡Ay de los impacientes, que todo tiene una medida! Se puede calcular la edad del ferrolano según cómo recuerda que empieza la semana santa. ¿Con los navegantes el miércoles quizás? ¿Con la borriquita? ¿Y cómo recuerdas el miércoles? ¿En el muelle o corriendo entre tres barrios para ver todo? Pasito a pasito se va haciendo la senda. Pero el ferrolano quiere más. Siempre quiere más. Y seguimos soñando con tronos portados, con cera en las manos, con un cortejo señorial, con procesiones pasando por la catedral, con tener una carrera oficial….

Entre Amboage y Armas

Entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage Navega la flota de la Angustia haciendo cabotaje Entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage Cae la gloria vencida sin renunciar a su coraje Entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage

viene el Ecce Homo con una clámide por todo ropaje Entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage camina la Misericordia sin que nadie lo ataje

Entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage Pasa el Señor en su Urna emprendiendo el último viaje Entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage Señorea la Cautiva la calle con su inmaculado traje

Y entre Amboage y Armas y entre Armas y Amboage Pasan Dios y María para recibir de Ferrol su homenaje.

Escuchad…..¿Qué sería de nuestra semana santa sin sus sonidos?

¿Se lo imaginan? Doce bandas tenemos en la ciudad, magnífico apostolado, haciendo rezo y oración con su sonido acompasado. Muchas de ellas trabajan todo el año e incluso, en ocasiones, han ido por delante de las propias hermandades buscando esa renovación, esa adaptación a los nuevos tiempos. Gozamos de todos los estilos existentes y sin embargo, en esta ciudad nuestra, tan amante de lo de fuera y tan poco mirada con lo propio, no acabamos de sacarle partido ni de apreciarlo. Sólo, cuando una formación pasa a ser parte de la historia, la ensalzamos y la recordamos dándole un halo de leyenda. La banda de aprendices de la Bazán, con Chito Pena al frente. La banda de los scouts, pionera del formato de banda de gaitas tan de moda en la comunidad. La banda de granaderos y sus espectaculares uniformes….

Incluso de las actuales, ahí tenemos una banda que ya quisieran para si muchas capitales de la nación. ¿Se imaginan que sería del tejido musical de la ciudad sin esa legión de músicos que han derrochado magisterio en coros, corales, bandas, orfeones, orquestas, grupos….? ¿Se imaginan una semana santa sin esta banda que tiene más de siglo y medio de vida? Siempre marcial, siempre magnifica. Una referencia en la historia de la música, plagada de nombres ilustres como Gregorio Baudot, Pablo Sarasate, padre del inmortal violinista que pasó sus primeros años de infancia en nuestra ciudad y donde aprendió los rudimentos del solfeo o Bartolomé Pérez Casas que años después fundaría la Orquesta nacional de España.

La música no habla con palabras La música nos habla de amor

Y yo os digo que aquel que no la aprecie no es digno del Señor.

Las bandas son acompañamiento Y nunca protagonistas

Pero siempre contando con artistas Que de forma tan altruista Derrochan melodía y sentimiento. Va por todo ese musical patrimonio Va por esa unión cual matrimonio Hay que decirlo de forma valiente

Y tiene que saberlo toda la gente

Lo vuestro no hay dinero que lo pague, Ni piropo que lo halague,

Ni fortuna que lo sufrague.

No hace falta entenderla Ni siquiera comprenderla

Vosotros sois el arte que se oye y que no se ve Vosotros sois la melodía de la fe

Pues no hay cosa a la manera

Que hasta los silencios más elocuentes Hacen que la emoción se transfiera

Sin alardes grandilocuentes

Poner emociones y sonidos Detrás de un paso los latidos Horas, días, semanas de ensayos

Dejando meses a los tuyos tu ausencia

Para que en unas pocas horas se note vuestra presencia

Va por todas ellas y por la gran olvidada la de mayor porte

la del tercio norte

de entre todas la decana. Vosotras sois la banda sonora De la semana santa ferrolana

Nos han contado que la democracia nació en Grecia y yo os digo que no es cierto. La democracia nació debajo de un trono, donde no hay ricos ni pobres, ni siervos ni señores, donde la llamada cobra todo su sentido: “Todos por igual”

Que el esfuerzo no se escatime Porque el esfuerzo aquí redime Donde la única prenda de valor

Es la que se empapa con tu sudor.

En Magdalena esa señora que ya no puede bajar a la calle,

Y alguien dice: Mira esa anciana que La sigue desde la ventana Señores hay que acercársela, fuerte arriba al tercero de campana Y por este tipo de cosas, cuando suene el martillo, en el portón de la Gloria escucharás a San Pedro como pide que se abran las puertas del cielo porque aquí vienen 50 hermanos paseando a María y a su Hijo el Nazareno.

Mayordomo toca campana que del hombro me escapa

Y quiero que vaya bien arriba para que la vean bien guapa. Arriba tu devoción, que con tu esfuerzo ensalzas

Y abajo contra el suelo cuantas promesas descalzas….

Cuídalos Madre a todos esos que te llevan Portadores que te ofrecen el sudor de su frente Y aunque la salud o la edad los aparte del banzo Un portador que lo es, lo es para siempre.

Que si ahora no lo es, hubo un tiempo en el que lo era

Y cada vez que oye llamar sueña con una noche de primavera Que debajo del banzo abrigado por los faldones

Suena ese roce a canto elevando oraciones

Que si en un tiempo se opinaba si eran o no cofrades ahora en estos tiempos nuevos

Yo os digo que más que cofrades Son del Señor Cirineos.

Que cuando fallan las fuerzas

El de ahí arriba es quien los jalea

Venga de frente señores

Que ahí fuera está esperando Ferrol a Sus amores

Y cuando dejas el trono recogido Llorando con desconsuelo

Nunca le dices adiós, sino siempre un hasta luego

Buena Muerte y Entierro Redentor y Merced

Verónica Misericordia Esperanza San Juan Dolores Caridad y Silencio

Cuidad bien de ellos

Porque ellos más que nadie son vuestra gente Lo certifican sus mayordomos

Cada vez que les mandan: portadores ¡venga de frente!

 

En muchas ocasiones, a todos nos ha pasado, es muy común escuchar eso de “antes era mucho más bonito”, “antiguamente si que se hacían bien las cosas”, “esta cofradía tenía muchos más cofrades, no los cuatro gatos de ahora” y muchas otras frases del estilo. Lo único que varía es donde situamos cronológicamente ese “antes”. Va íntimamente ligado a la edad de quien pronuncia la frasecita de rigor. Unos te hablan de los sesenta, otros de los ochenta,…..

Tampoco es menos cierto que hay algunos argumentos comunes, inmutables en el tiempo, como el de una juventud que quiere aportar cosas nuevas, unas veces con acierto y otras no tanto, y la reacción de los que gozan de una cierta experiencia, o que en nuestra candidez nos hemos creído sucesivamente de lo mejor de lo mejor y también de lo peor.

Cada una de nuestras celebraciones, cada una de esas semanas es, como tantas cosas, hija de su tiempo y sus circunstancias. No se puede comparar ningún tiempo entre sí por las diferentes causas que concurren. Lo cierto es que un poco hastiado de oír este soniquete, escuchando a Luis Pastor, se me ocurrió una respuesta menos brillante que la de aquel pero, posiblemente igual de ilustrativa.

¿Qué fue de aquella semana santa?

¿Qué fue de aquel Ferrol?

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

¿Lo dicen en broma, en serio o con rigor?

Tenía Ferrol habitantes noventa y pico mil Pero la semana santa seguía llegando en abril

Éramos tan jóvenes ingenuos y arrogantes Obreros, militares, estudiantes

Y de tantas cosas ignorantes

La cosa iba rodada

La vida de cofrade y cofradía parecía regalada Y casi nos borran de un plumazo

A causa de un capirotazo

Vinieron años oscuros

Y vinieron tiempos peores

Teníamos todos tele y veíamos las retransmisiones Ya no éramos los mejores

Llegó la democracia

Y se acabó Ben Hur la tarde de viernes santo Algo ganamos con eso:

la décima reposición yo ya no la aguanto

Se acabaron los militares portando

Y con ellos el número de tronos fue bajando Nos dejaron la semana santa manca

Cuando despareció de un día para otro la Virgen Blanca. Tiraron el cuadro de Esteiro

No quedando si lo hubiera un cruceiro Resistiendo de milagro la capilla

Por el empeño de un almirante Que consideró aquello infamante

Y que de la cofradía sería la puntilla.

 

Y volvió a resurgir de la mano de otros jóvenes Ingenuos, arrogantes, obreros, militares, estudiantes Y de tantas cosas ignorantes.

 

Y también aquellas primeras mujeres que tuvieron los redaños De abandonar mantillas y rosarios

Y pensar que podían ir en filas y portar

Aunque   fuera      en   medio  de   aquellos  varones  que   eran

mayoritarios

Sufriendo mil y un calvarios

Y volvió a funcionar la propaganda

Ya éramos de nuevo los mejores del norte de España Y en aquella ocasión, cosa extraña

Nadie dijo en este Ferrol nuestro aquello de “tenéis que dejar el vino ¿o aún estáis de parranda?”

¿Qué fue de todos aquellos cofrades? Muchos se marcharon

Cuando mataron el astillero Se llevaron la flota

Y dejó de fluir el dinero

Otros crecieron, algunos se cansaron Y otros tantos se murieron

Un buen puñado, a mí no me lo pregunten Simplemente desaparecieron

¿Qué fue de todos aquellos cofrades? De aquellos que de niños empezamos Unos pocos seguimos

Con el cirio en una mano Con más arrugas en la cara Con el cabello todo cano Pero en esto resistimos

Y volvió una vez más a resurgir Y fuimos de interés nacional

Y todo marchaba fenomenal

Y seguíamos creyendo que éramos los mejores Ufanos, ingenuos, de tantas cosas ignorantes Tantas veces arrogantes y siempre tan señores.

Y fuimos de interés internacional

No se preveía en el horizonte temporal

Y llegó internet y sucesivos cambios en la corporación local. Hubo que medirse,

Y hablar de tradiciones

Porque en las instituciones hoy ya no venden las devociones

¿Qué fue de aquel Ferrol?

Ya no podemos hacer como aquella gente: comprar tejido para las túnicas al fiado

Ya no existe Rafael y Vicente,

que como tantos comercios, al final han cerrado.

¿Qué fue de aquel Ferrol y de aquella Semana Santa? Desaparecieron los pantalones de campana

La imaginación por los recursos escasos las bombillas en los pasos.

la militar ayuda

y hasta el arco de la viuda

Ya no hay capuces hechos a mano Y el bordado ahora es plano.

Pusimos orden en las flores Y cambiamos por tornillos Aquellas puntas de Dolores

¿Qué fue de todos aquellos cofrades? De aquellos que de niños empezamos Unos pocos seguimos

Como habrán oído

A este pregonero deslenguado De todo nos ha pasado

Con más arrugas en el alma

El domingo en la mano una palma Y el capuz bajo el brazo doblado

Anhelando la primavera Un abril siempre en espera

Viendo cómo llegan otros jóvenes ingenuos y arrogantes Obreros, militares, estudiantes

Y de tantas cosas ignorantes

Que de los vaivenes de la vida cofrade Seguirán pagando el pato

Pero no se preocupen ustedes: Aquí quedamos cofrades para rato

Dicen que nuestra semana santa es una cosa propia del mestizaje cultural que tenemos en Ferrol. Que tantos años de marinos y militares, venidos de unos y otros lares fueron amalgamando una mezcla de estilos, de formas en nuestro ADN semanasantero. En mi opinión siempre he defendido que en lugar de lamentarnos va siendo hora de que nos sintamos orgullosos y sepamos sacarle partido a esta peculiaridad que supone tener algunas semanas mayores representadas o bosquejadas dentro de la nuestra. Alguna vez habrán oído la historia de cuando Perucho Castro con algún otro compañero de junta bajaron a conocer otras semanas en el sur de la península y como fueron tomando ideas para sacar la semana santa como la conocemos.

Yo, se lo voy a contar a mi manera. Porque es justo reseñar que aunque Ferroliño sea tan pequeño, albergue tantas formas, tantas maneras de entender la Semana Mayor.

En aquel tiempo, vio el Señor cuanto había sufrido Su Hijo y que los hombres empezaban a olvidarse. Y buscando por todo el planeta quiso buscar una tierra donde luciese con mucho brillo un recuerdo de Jesús. Y así escogió la tierra española para instituir la Semana Santa viendo de su diversidad y variedad para poder celebrarla de muchas maneras aunque todas significasen lo mismo.

Y tan contento se puso

que para cuando hubo acabado, Llamó a un angelillo,

y le dio este recado.

Me ha quedado la semana tan bonita que voy a hacerle un regalo

para toda la vida

y que siempre haya gente en la cita.

 

Quiero que aquí las procesiones destaquen del mundo entero

y para que no se te olvide nada, toma pluma y tintero.

A la semana sevillana, le daremos la maestría, y una gracia especial

para el resto de Andalucía.

Que la semana de Zamora, ilustre perfectamente una pena, y la elegancia y el señorío

se lo pones a Cartagena.

Démosle a Valladolid

una espectacular imaginería, y a Málaga le daremos,

marcialidad militar pero con alegría.

Y en esas estaba el Señor entusiasmado Cuando el angelillo le dijo preocupado: Señor, Señor, que Ferrol se le ha olvidado. Yo no me olvido de nada,

no seas tan deslenguado,

que para Ferrol tengo algo reservado.

A ver, coge una semana

y ponle todo lo apuntado: la maestría, la alegría,

la marcialidad , la imaginería, y todo en una ciudad perfecta, ni enorme, ni enana,

Y ahí tienes: ¡la semana santa ferrolana!

 

Y llegó. Más de un año se ha hecho esperar pero hoy el sueño empieza a soñar. Domingo de Ramos. Sol en lo alto y todos corriendo de aquí para allá con palmas y olivos. Como manda la tradición, estrenando zapatos y es que como dice el refrán, el que no estrena el domingo de ramos, o no tiene pies o no tiene manos. Y en esa plaza prieta por el bullicio de gente, por dos veces sale el rey de reyes. Más madrugador en Esteiro, más bullicioso en Amboage. Y es que en Ferrol, para que nadie nos iguale, la borrica por dos veces sale.

Ya es mañanita de primavera

Ferrol en todo su esplendor, rebosante de almas que agitando las palmas aclaman al redentor.

Cientos de chiquillos Arremolinados en corrillos

Naciendo a esta particular visión de la vida y el mundo que es el ser cofrade

Y aunque algunos señalen con el dedo Recordad a San Juan Pablo II

Y “No tengáis miedo” Dios llegando a Su ciudad,

Dios recibido en toda su majestad, Dios llegando de mañanita

A lomos de una borriquita.

Pero….antes de verlo, antes de entre nosotros tenerlo, llega Él. Es Su mañana. De blanco pureza y rojo encarnado, viene señalando el camino el discípulo amado. Avanza plácidamente entre el ruido y la prisa, con su andar elegante por divisa, con su cortejo dispuesto de forma precisa. ¿Os habéis olvidado de la paz, de lo bello que es el sonido del silencio?

El porte que apasiona

El arte que no se cuestiona El sentimiento que no razona Verte, mirarte, sin miedos

Sin poder llevar la vista a otro lado

¡Qué forma más grande de hacer apostolado! Y mientras llegas disfrutamos

Tu cortejo impecable, tu andar irreprochable y tu estampa inigualable

A pulso señores, que no habrá pintores que llenen esta paleta con suficientes colores

Al cielo señores, que no habrá poetas ni cantores que reciten versos mejores.

Y desde la acera lo vemos llevado por ellos, ¿o acaso no los ves? Son portadores rezando con los pies.

Ya viene el discípulo amado, El único varón que a Tu lado

Al pie de la cruz se ha quedado.

Ya está dispuesto el cortejo del que festejo y presumo

Que de pendón hasta el bombo Todos somos uno.

Ya dispuestos a salir están. Empieza la Amargura el concierto Oído a la voz de Alberto

Y por igual: fuerte, arriba y al cielo con San Juan.

 

Apenas unas horas han pasado. Un breve lapso de tiempo que ha sido suficiente para negarlo tres veces. Aún resuenan las voces de los chiquillos viendo pasar al Rey sobre la borriquita mientras en San Francisco, con el rostro desencajado mira el cielo nublado y a su lado un gallo delata el silencio que ha callado y las tres veces que lo ha negado. Simón, Simón, ¿ves cómo me has abandonado? He aquí el hombre, resuelto, como siempre, de nuevo presto a partir cada año por el mar y regresar a Ferrol para morir. ¿Queréis ver a Dios o queréis ver al hombre? Florencio lo vio. He aquí el hombre: Ecce Homo

Por la calle te llevan, hasta la plaza del consistorio y vuelta a Tu casa transformada en pretorio, para que se cumpla con la popular anuencia esa injusta sentencia y el trato vejatorio.

Dios el Domingo de Ramos

Subió la calle enlosada de pedrisco Hasta la orden tercera de San Francisco

Y por algún misterio se fue al lado del Evangelio.

¿De verdad queréis saber cómo era Dios?

¿Queréis ir en Su pos?

Dios el domingo por mar a Ferrol vino

Se quedó con los franciscanos y lo talló Florencio Gambino

Noche de hiel, noche de Amargura.

Fíjense que tenemos imágenes de Nuestra Madre: Caridad, Angustia, Dolores, Piedad, Soledad, Esperanza….¿Pero habrá sentimiento más desgarrador que la Amargura?

Una imagen la precede: Cristo Rey. ¿Habrá imagen que de tan diversas formas haya salido? Quizás sea nuestro Cristo más próximo al Maestro. Ha hecho de Misericordia, de Redentor, del Socorro, de Señor en el Calvario,… Y sin embargo, allí, en su casa, donde vive siempre, en el colegio con las Madres, siempre está presente cumpliendo el más bello de los preceptos: dejad que los niños se acerquen a mí.

Él es el Verbo encarnado

Haciendo de un patíbulo Su victoria Alcanzando así la gloria

Aun siendo el reo ajusticiado. Rey sin corona

Por el pueblo coronado

Entregando el espíritu a la hora nona Del calvario al cielo elevado.

Así lo proclama toda la grey Saludando al Cristo Rey.

 

Detrás, poco a poco un palio negro y dorado Viene cobijando el sentimiento más descarnado.

Doce varales de plata enmarcan esa pasión que arrebata. No me importa si eres la antigua o la nueva

No me avergüenzo de decir que te vi desde el comienzo

Cuando Te llevó Murciano, al igual que Tu Hijo Cautivo a San Lorenzo

Tan cruel fue el destino que puso nombre a una calle Donde encontraste a Tu Hijo sin que la turba se acalle Dios Te salve Virgen pura

Dios Te salve María de la Amargura.

 

Martes santo que atardece con Dios clavado a Su Cruz. Martes con el Rey de Reyes clavado a un madero en el barrio de Argüeyes. Hizo falta mucho talento para reflejar en una madera un suplicio tan cruento. Martes Santo en el que Ferrol calla y llora al verte, mientras te ve pasar por Tu barrio sabiéndose culpable de Tu Buena Muerte.

Entre tanto, en Amboage está sufriendo el Hijo de Dios. En la plaza es Martes de Esperanza pero también de Columna. De columna y azotes. Solo, sin más ropas que un escaso paño de pureza y sin más apoyo que un tosco y bajo poyo de piedra Amarrado a una columna, prisionero,

despreciando Tu alegato proceden al maltrato del divino carpintero.

Medio siglo ya que llegaste

Y jamás preguntaste ni te quejaste Del porque te pegan

Y hasta los tuyos el saludo te niegan. Aun así sales a la plaza

Entre esa muchedumbre que te abraza Mientras recibes uno y otro azote.

Haciendo que en cada uno sea el amor quien brote. De espinas coronado

Dios sufre el flagelo

A Su columna amarrado.

¿Cuántos golpes sufría? Atado a la columna fiel Y la sangre por su piel

Con el clavel se confundía.

Los ojos…Tus ojos vueltos al cielo Soportando el flagelo

Que fustiga el anhelo

De un mundo más justo sin que la razón se embote.

Y en la plaza nosotros, viendo tan cruel castigo La congoja nos inunda

Mientras emprende Su camino Nuestro Padre Jesús de la Columna

Esperanza, que bonito nombre. Tenemos que agradecerte, Esperanza,

cada niña que llevaste Aquel día que a tus pies la encontraste.

¿Cómo olvidar aquellas noches de desvelo Viviendo el puro anhelo

De sacarte Esperanza y llevarte hasta el cielo?

¿Cómo olvidar aquellos martes de salidas Sin daros por vencidas, entre idas y venidas?

Tenemos que agradecerte cada lágrima vertida en ese camino verde vida.

Cada suspiro de alivio por cada pena redimida Cada gota de sudor derramado en cada mecida. Ya se viene caminando el palio,

Con ecos de Ferrol y sus cornetas que deslizan saetas Con sones de Rosario al pie del campanario.

Niñas, la espalda recta, que ya estamos en casa. Con toda la femenina pujanza,

Debajo de la luna llena Que bien le sienta la pena A la Virgen de la Esperanza

 

En mi niñez, el miércoles santo era un día para acercarse al puerto a ver los Navegantes. Era el día en que tras media semana de espera aguardábamos ya el jueves en que la Pontificia y Dolores tomarían la calle. Felizmente, el miércoles es hoy muestra de la pujanza de nuestra Semana Mayor.

Miércoles Santo suena en Amboage a Cautiva con sus estudiantes y en el puerto, a Navegantes.

Miércoles Santo   es ver a la gloria clavada a un madero mientras rodeada de marinos se viene muriendo por calle Espartero

Miércoles Santo suena a lamentos desconsolados y en Esteiro a Desamparados

Miércoles Santo suena a preparativos para jueves de pasión doliente y en Dolores a Yacente.

Y comenzando el milenio ha resurgido una hermandad, una cofradía de estudiantes, que ha entendido perfectamente

Que sin juventud no habrá quien atienda El cielo cofradiero de Tu hacienda

Como un rayo de sol de primavera entre incienso, cera y flor,

la ciudad presa de amor, baja a ver a María prisionera, y verla en todo su esplendor,

Eres sueño de un abril de primavera Eres una novia prisionera.

Llevas en ti misma tanto arte

Que te salen pretendientes en cualquier parte

Y es que la Madre mercedaria es tan nuestra, tan bonita, tan candorosamente niña

Que hasta parece raro que una corona la ciña. Entre tanto Ella liberando cautivos ordena, que se les mitigue en su dolor;

ferrolana, nazarena, Presa por amor Camina María, niña,

Cautiva tras Su Redentor

 

Y llegó el día grande. Las dos hermandades de más raigambre sacan a la calle su potencial y sus titulares.

La primera la Pontificia, la Angustia, que para el creyente pone en la calle esa devoción ardiente y para el ateo todo un museo. Jueves Santo empieza en un barrio, en el barrio, antaño alegre y bullicioso y hogaño gris como el acero, reflejo del astillero que no pasa por su momento más exitoso.

En el barrio de Esteiro

Se vive la vida de forma diferente Será porque el barrio de Esteiro Es la herencia de su gente

Y el primero que sale en este jueves santo es un bello Nazareno Al contemplar tu condena

viéndote Señor maniatado quiero estar a tu lado

para aliviarte esa pena. Las manos nudosas, secas;

Los dedos como sarmientos, naciendo de sus muñecas Torcidos y macilentos

Pasas ligero Santo Señor En espera del Regina Coeli Pasa dejándonos Su amor Jesús de Medinaceli.

De imponente figura Mirarte produce escalofríos Mientras Pilato te presenta:

Aquí lo tenéis, al Rey de los Judíos.

Y Medinaceli calla y acepta el sacrificio

De un populacho que exige que se le dé suplicio.

Que a nadie se le ocurra decir

Que te apliquen la cruz como pena Que a nadie se le ocurra pedir

La cruz como condena

Que si hubo un pueblo que te abandonó Un discípulo que te negó

Y un pretor que dictó sentencia Ahí tienes Medinaceli tu Esteiro Para salir en Tu defensa

Sigues detrás, en esa cruz clavado Vente ya al balcón de mí agonía

mira tu Dios, mira al Cristo destrozado que en cumplimento de las romanas leyes a un madero va clavado

Y así en dos pasos me siento prendido a Tu mirada

A esa mirada perdida, a Gloria rendida, a redención alcanzada. Y sobre ese galeón, Agonía

Quisiera enviarte mi aliento Aunque ya te veo Yacente

Para confirmar lo que presiento

Angustias

Eres Angustias lo que cabe en un abrazo Recordando aquellos tiempos de cuna La Gloria que cabía en tu regazo

Y tus ojos rezándole a la luna

¿Recuerdas tenerlo así de niño?; aquella noche fría en oriente

cobijado en tu pecho, pequeño, inocente. Brotaba tu gozo como fuente,

tan pequeño, tan inocente, le diste amor y vida,

y ahora cuajada de sangre tiene la frente. Sale María en Su barrio

Como si tuviera un mandato testamentario

de recorrer cada hacienda y cada calle Para visitarla en detalle

Como si lo hiciera a diario. Eres fuerza viva

Eres un derroche de amor Cobijando en tu regazo

La imagen viva del dolor.

Jueves Santo. Señorea la Angustia Su barrio y el nuestro Sobre su tronoplata

Más Brillante que el sol Pasea al Verbo muerto A la vista de todo Ferrol.

En este año de efemérides

A la reina de los cielos de Esteiro

Mientras en tu trasera tus fieles le rezan un rosario Le digo aquí y ahora

Dos siglos y medio Señora Feliz Aniversario

 

Jueves santo en Amboage Jueves santo a la vista del pueblo Jueves Santo de alborozo

Jueves Santo tan cerca del cielo.

Apenas unas horas hace que te aclamaban Como rey soberano

Como Mesías ungido

Como el Hijo de Dios humano

Y ahora, en un huerto de olivos Con un beso señalado

Serás prendido y ajusticiado

A la gloria ferrolano, que de jueves en un cortejo, en un huerto de rodillas cae rezando mientras preso y cautivo se lo vienen llevando

Ya empieza la pasión

Rezando de rodillas en un huerto del monte de la unción.

¿Cómo no conmoverse con todo lo que veo? Contemplar tu impecable presencia

Hasta que se dicte sentencia

Y de pastor te conviertan en Reo.

Ya no hay palmas y olivos Ahora prendido y maniatado Caminas para ser condenado Sin que importen los motivos.

Como no acudir, cautivo, a verte. Qué no daríamos por ver lo que veo,

Rezamos para que se cumpla nuestro deseo. verte a Ti, a la hora de nuestra muerte.

Alzo las manos para no perderte,

me consume la luz de la fe en la que creo. Es un hombre, es Dios y es el reo condenado ya a su suerte.

Veintiocho peldaños de subida al pretorio, donde el oprobio será notorio.

Veintiocho peldaños para ascender de Jerusalén a la gloria Veintiocho peldaños que te separan de la Historia.

Y saldrá ese Nazareno Agarrado a ese madero Cargando con su martirio Llevando su cruz cargada

Y ha llegado la hora esperada Va a salir Misericordia

Y para acordarse de los caídos Está la Brilat ya formada.

Yo me acuerdo de muchos del Cristo Va por Félix Losada.

 

A Ferrol llegó un hombre

Que por nombre se llama Jesús

Viste pobremente a la espera de que llegue su hora

Sencillo, humilde, presto a presentarse en el portón de la gloria Y ahora pretenden que caiga en el olvido

Mancillando el vestido de amargura con que fue vestido

Y pagó por nuestros pecados

Y fue predicando Su destino divino Y nos brindó la salvación

Haciendo de Su cuerpo pan y de Su sangre vino

Y fue diciendo bellas palabras

Y haciendo milagros y obras de luz Por pago le dieron tres clavos

Y por todo patrimonio una cruz

Que desazón, que pasión encontrada, elegir entre la nostalgia, entre aquel primero al que dio vida Baldomero o a la sublime obra de Romero, que a tu efigie dio vida con un trozo de madera y Tu alma esculpida, pero siempre viéndote clavado en Tu poder soberano, llevándote el mundo en esa mano.

A los pies de tu madero santo Señor

El árbol de la cruz ha brotado en rojas rosas en flor. La sangre en Tus clavos que atenazan tus manos

Las sienes sangrando bajo las espinas de la corona, que apuntan como saetas del reloj hacia la hora nona.

Creo porque veo y veo porque creo. Creo en Dios uno y trino, creo en Dios humano y divino, creo en Dios en el pan y en el vino y creo que algún día nos traerás la concordia, porque yo creo en Ti, Señor de la Misericordia.

 

Y llegó el viernes santo, con su alba preñada de verdad Para llevar a la Virgen de los Dolores,

En Su urna al Amor de los amores Y en la noche, la infinita Soledad.

La primera, la valiente, la que no le importó el que diría la gente. Eso sí que es meritorio, su paso al frente dando testimonio,

Secando con gesto presto y devoto el rostro de ese hombre sucio y roto con ese paño que evangeliza empapándose de sangre

del rostro que se eterniza

Así nace tu historia, y en nuestra memoria por enjugar esa cara agónica

Recibiste tu bonito nombre: Verónica

¿Y a Ti? ¿De qué te acusan, Nazareno? ¿Cuál es tu pecado?

Pero sus labios sellados solo aciertan a decir: amaos los unos a los otros como yo os he amado.

La gente llora: hasta en eso le hemos fallado.

¿Cómo evitar que la muerte no te alcance y se anticipe?

¿Por qué vio tu dolor tan claro Guerra Felipe? Sereno, grácil, ligero…

Por Real camina el joven rabí carpintero. Con la mirada vuelta al suelo

Vas perdonando a todo Tu pueblo

¿Quién pronunció tu nombre?

¿Habrá silencio culpable que más asombre? De la vista te pierdes

A los hombros de sesenta mujeres

Camino del calvario esperando que en San Julián te pongan el sudario.

Y por fin el incienso impregna todo con su aroma: Ya sale, ya a la puerta asoma.

Que corta ha sido la noche Y que larga la espera.

Una madrugada de desvelo y un día que amanece temprano. Que vengo a verte de mañana por tu mano

Que siento celos de la brisa

Que acaricia esta mañana tu cara Y que rodea tu talle sin prisa

Que en tu figura los siglos se pierden hasta que los tiempos concuerden buscando en tu regazo consuelo

y que el gozo alce al vuelo

de Amboage hasta el mismo cielo.

Veinte primaveras dicen que tiene Esperando mientras viene

la más bonita azucena

Del barrio de la Magdalena

Quien pudiera trovarte Agarrado a tu presencia Quien supiera cantarte Y alabar la evidencia

De que no hay más bella moza

Que solo con verla el alma alboroza Y que huérfanos nos deja tu ausencia

Y ahora que sales, desde nuestro campito, mirándote de frente me viene a la mente como un demente

Un anhelo, una cosa soñada: Ver a mi Reina del Viernes Santo Cobijada por su manto

Bajo palio y canónicamente coronada.

 

Cae la tarde y comienza esa pasión desgarradora

¿Ya ha llegado la hora?

Y salimos a mirar el cielo con recelo Mientras dan las siete en el reloj de Antelo La suerte quedó echada en el Pretorio

Y con la pena consumada Tu a la urna negra y plateada

¡Qué bello ostensorio!

Delante mi viejo amigo, el Cristo de Rico El de las Ánimas benditas del purgatorio. El pueblo aguarda en puerta de Catedral A cumplir con su cita anual

Y cumplir un año más con el ritual

Ya sale, ya sale, y el silencio quiebra el atrio.

Monaguillos a tropel repeinados con gomina, impacientes bajo el dintel. Caminan con gesto infante

Para que el cortejo ruede hacia delante A la calle hermanos, a la calle

Que es hora de repartir recio magisterio Mostrando ese misterio

Que está puesto ya Su pueblo sin que ni uno solo falle

y es que lo digo con la boca grande y no yerro: nada más solemne hay que el Santo Entierro.

Sacar la función a la calle

no es predicar en el desierto Sino mostrar un libro abierto Al que no le falta detalle.

Ferrol calla y se vuelve mudo Mas, ¿por qué hemos de callar? Y silente te llora

Aun sabiendo que tu poder

 

Tiene trono, allí en la gloria.

Ya no volveremos a verte Señor hasta el domingo. Cae la noche más oscura

Mientras la gente aterrorizada murmura Te lo digo ahora, en esta hora nocturna.

Hasta el año, si Tú quieres, Señor de la Urna Y entre tanto cofrades del Santo Entierro

Que no os flaqueen las fuerzas para la caridad, para llevar al Señor, para brindar vuestras manos

Y es que lo digo con claridad: vosotros todos sois mis hermanos.

Y a ese Cristo viejo A Ese que yo venero

Gracias por dejarme ser uno de tus hermanos Y de Tu gloria: pregonero

Llega de Magdala, llorosa, penitente A los pies de la cruz agarrada

La llevan a la vista de toda la gente: Magdalena modelo de mujer fiel y creyente Llegas derramando tu llanto

Para que Nuestra Madre Soledad

Llene de pena la noche de Viernes Santo Ya la hemos visto en Su capilla

Mientras Su gente se arrodilla

Soledad, que con su palio blanco ilumina En esta hora oscura este camino de vida.

Camina sola, encogida, con los ojos cerrados

Y los dedos entrelazados sin entender porque le han matado. Tus ojos llorando a mares

Son dos limpios altares

Que hacen que el peso de la vida deje de pesar

Que la oración que no salía, empiece ahora a sonar. Soledad, blanca flor de primavera

No pongas esa cara lastimera y llévanos a la verdad.

 

Caridad y Silencio

Hablas con Tu silencio

Y en ese gesto evidencio

que dices todo con tu callada hermosura Mira ferrolano, la viva imagen de la ternura. Que pena más grande sentimos en este día

Cuando en busca de la caridad va la Virgen María.

Ayer mismo lo tenías en Tu regazo Y hoy ni siquiera un abrazo

Que consuele Tu pena

Bajo esta noche de luna llena.

Tres décadas pasadas

Desde que dijiste “hágase en mí, según Tu palabra” Y ahora te veo sola, abandonada…

Esteiro es quien te lleva Camino del santuario

Enlutada María, soberana aurora Arco de los cielos, del sol corona

Pidiendo caridad, lágrimas mustias adornan La carita de la Virgen de las Angustias

 

Es obligado completar la nómina de hermandades y cortejos. En ese último domingo poco hay que decir. No se necesitan grandes textos ni poesía. Es el día de fiesta de los cristianos que alzando las manos proclaman el gozo y el misterio más grande. Sólo con una palabra queda todo dicho, y es que tal y como nos prometió: al tercer día resucitó.

No me he olvidado de Ti Madre.

Te has quedado para el final, porque las madres siempre están ahí y se quedan para cuando ya no queda nada. Si contigo aprendimos que una madre no se cansa de esperar….Pero antes de decirte lo que tengo que decirte, si voy a hablar de Ti, no puedo evitar que otros recuerdos vengan a mi cabeza. Bajando la mirada al suelo pienso…….

Este mismo suelo, que ahora pisamos Con el bajo del pantalón remangado,

¿Cuántas veces lo habrá fregado? Con Su hábito pidió ser amortajado

Y ese ruego no pudo ser cumplimentado.

Seguramente se puedan hacer actos, reconocimientos, poner placas o cosas mejores. Yo solo puedo dedicarle unos versos a la memoria de Emilio Feal Abrodes.

Se va a cerrar la noche que ya inunda la plaza, esa plaza que siempre aguarda porque quiere verte en esta noche tan larga. Poco a poco un palio, el palio asoma. Y entonces….

Te quise en el instante que te vi Con tu cara reflejada por la luna Aquella madrugada tan oportuna

En que pasaste a mi vera sin reparar en mí. Y entonces lo decidí:

 

Que llegaría un soñado día En que te ceñiría por el talle E iríamos a pasear por la calle

Y que de todos sería la envidia.

Y tras años de espera

No quedó en sueño ni quimera Tu y yo frente a frente

Un jueves de primavera.

Y es que…Enmarcada por tu candelería

¡Que guapa te ves María! Ven a consolarla hermano

Que se está rompiendo en yanto La reina del jueves santo.

Es como un sueño de cuna

Verte en Amboage mecida bajo la luna

Miradla bajo palio estremece La única que no envejece Con su señorial vaivén

De esfuerzo de hombres de bien Viendo como Tu palio se mece.

Cierra el cortejo señorial

De la mano de los dos Pascuales

que reparten emoción a partes iguales con el compás y la medida

Y con el amor en cada mecida

Vamos, a la calle, a mirarla, Cuatro banzos de manga Seis varales de eslora

Ni un minuto en la demora

Con la cara arrasada por la pena

En la plaza de Amboage, ferrolanos, Ya navega ¡la Morena!

Y antes de que acabe esta noche Vencida por la aurora

Tan sólo cuatro palabras: Gracias por todo Señora

Te lo dice un ferrolano

Que cuando le llegue la hora

Sólo espera llegar ante el Padre de Tu mano.

Y que no quede duda alguna

Ya que hoy he lisonjeado a más de una Pero desde aquella noche en que te vi Sólo te hablo y te sigo a ti

La más guapa, bonita y elegante de la ciudad Que de novia luce un traje

Vive en Amboage

Y de nombre la llaman Piedad

 

Todo empieza y todo acaba y va llegando la hora de la retirada. Esta última levantada va por muchas mujeres. Nuestras mujeres, nuestras compañeras de la vida que como antes nuestras madres, preparan nuestras túnicas, llevan de la mano a la hermandad a nuestros hijos como antes nos llevaban a nosotros, pasando los días, soportando nuestras ausencias o jaleando desde la acera ese último esfuerzo para llegar arriba.

Dentro de pocos días, por esa misma puerta, entrarán dos de mis tres devociones: San Juan y el Señor en Su urna acompañados de Su Madre de los Dolores.

Vámonos de frente y al cielo con esta pasión

Al cielo ferrolanos, al cielo

En esta semana que nos recuerda la gran urbe que fuimos, que somos y que seremos.

 

Al cielo ferrolano,

Que abandonado a Su suerte condenado de antemano

Siga muriendo la buena muerte

 

Al cielo ferrolano,

que esta semana nos va a dar tregua y mientras la lluvia escampa

veremos la Misericordia como a dos manos se levanta.

 

Al cielo ferrolano

Y cruza la mirada con el Medinaceli

buscando sosiego y dile toma mi devoción por si la quieres luego.

 

Al cielo ferrolano, al cielo,

por Nuestros Sagrados Titulares, que mira que he visto lugares

y muchos similares

pero ninguno como Ellos.

 

Al cielo ferrolano,

a señorear nuestras calles con los más bellos

a buscar las emociones

y arrancar gruesos lagrimones.

 

Al cielo ferrolano

Que con tres toques de campana

Se desata la filigrana a lo largo del camino señalado Por el discípulo más amado

 

Al cielo ferrolano,

Con nuestras procesiones como las de antes

Viendo como señorea el Arsenal la Gloria con sus Navegantes.

 

Al cielo de sesenta mujeres

Que llevando la Esperanza nos dejan la enseñanza De que si quieres puedes.

 

Al cielo ferrolano,

que mientras el jueves santo

su carita morena a nuestra cita asista

no haya ni un solo suspiro que se le resista.

 

Al cielo ferrolano

Que bajo esa luna de Parasceve Aguarda una madre

Esperando por quien la acompañe y la lleve.

 

Al cielo ferrolano

Que tiene que haber un encuentro con un Nazareno entregado mientras Verónica le seca la frente con su González Collado.

 

Al cielo ferrolano

Que tres veces llama el martillo a la puerta

Para que la caridad vacíe en el hospital las monedas de la arqueta

 

Al cielo ferrolano,

Por todos esos que ya no están entre nosotros a los que tachaban de locos

mientras trabajaban día a día para dejarnos una cofradía

 

Al cielo ferrolano,

que María con su cara radiante y su corona brillante Nos laceren con sus destellos

pero sobre todo, en dos semanas

ferrolanos, ferrolanas

al cielo con ellos