EL SACERDOTE Y PERIODISTA ANTONIO PELAYO, PREGONERO DE LA SEMANA SANTA FERROLANA 2011.

10/02/2011

Nacido en Valladolid el 11 de enero de 1944, Antonio Pelayo Bombín realizó estudios en la Universidad Pontificia de Comillas, en la Complutense de Madrid, y en la desaparecida Escuela Oficial de Periodismo. Su ordenación como sacerdote tuvo lugar en Madrid el 2 de febrero de 1968, día de la Presentación del Señor.

Ha ejercido como redactor y redactor jefe del semanario “Vida Nueva” y del rotativo “Ya”, de cuyo consejo editorial formó parte. Fue corresponsal del mismo diario en París y Roma, ciudad en la que también ha trabajado para el grupo “El Correo”. Durante su estancia en París, fue secretario y presidente de la “Association de la Presse Etrangere en France”.

En la actualidad es corresponsal en Italia y Ciudad del Vaticano de Antena 3 Televisión, además de colaborar de los programas religiosos de la Cadena COPE, y secretario y presidente de la “Associazione della Stampa Estera in Italia”.

Numerosos reconocimientos tiene a su labor. Entre los reconocimientos que ostenta, hay que citar el premio “Calabria” de la Presidencia del Gobierno de la República de Italia; el “Bravo”, de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación; y el del Club Internacional de Prensa de España a la mejor labor en el extranjero.

Amante del cine, ha sido secretario de las conversaciones internacionales de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), y es autor de monografías sobre directores de la talla de Roberto Rossellini, Jean Rendir y Andrzej Wajda.

Ha sido pregonero de la Semana Santa de Valladolid, de la de Carrión de los Condes y ha impartido conferencias y comunicaciones en diversos cursos universitarios y congresos internacionales.

La singularidad de Antonio Pelayo es doble: la primera, no esconde su condición de sacerdote en ninguna parte en la que ha estado. Ha tocado todos los temas posibles desde una óptica sencilla en el lenguaje y en el tratamiento informativo, sin inclinarse ante ningún poder de ningún tipo.

La segunda, es que ejerce el periodismo con una lealtad a la Iglesia y un respeto a la institución y sus personas, dignas de todo elogio. Nunca se ha creído más que nadie dentro de la profesión de los medios de comunicación. Su sencillez ha sido la mejor llave de su profesionalidad como periodista.

Por esto, no es de extrañar que sea llamado a participar ante los ferrolanos, donde dará a conocer su propia experiencia: de vallisoletano, de cristiano, de sacerdote y de periodista. Es posible serlo todo, sin renunciar a nada, porque todo en él es esencial. Y esto atrae mucho a los cristianos de hoy.