María Jesús Cordero Hermans dice que su vinculación a la Cofradía de las Angustias es prácticamente de nacimiento. Vino al mundo en un piso situado en la misma plaza de las Angustias y su abuela, Paca Pisos, era camarera de la Virgen. La hermandad ha estado siempre en su vida y, también al contrario, ella siempre ha aportado a la hermandad. Desde 2017 lo hace como vocal de Acción Social en la Junta Directiva, una tarea en la que se vuelca y que complementa su trabajo, desde hace muchos años, como voluntaria en Cáritas.

_Por tradición familiar y por proximidad geográfica, no habría podido pertenecer a ninguna otra cofradía en Ferrol…

_Ni se me habría pasado por la cabeza. Nací en la casa de encima del antiguo bar Ría de Arosa y mi abuela, Paca Pisos, era camarera de la Virgen de las Angustias, en la época en la que era presidente Don Daniel Novás. Su hermana se ocupaba con mi abuela de arreglar a la Virgen. Así que yo lo viví desde pequeñita. Hice la Primera Comunión en las Angustias… allí he celebrado todo menos mi boda, porque en aquel momento todavía no se oficiaban en el santuario, aunque poco después ya sí las hicieron. Entonces no había niñas cofrades, sí lo eran mi abuelo, mi padre, mi hermano mayor… Recuerdo el primer año que salió la Borriquita, los cofrades fueron vestidos de judíos y tengo fotos de ellos en aquella procesión. La Cofradía de las Angustias es la que a mi me dice algo, y voy a pertenecer a ella siempre.

_Pero las mujeres sí participaban, y después entraron como cofrades también.

_Sí, mi abuela y mi madre llevaban el cordón detrás de la Virgen, que era algo que hacían desde siempre las mujeres el Sábado Santo. Y un día, en el atrio de la iglesia, hablando con el entonces presidente, Jesús Sueiras, y también con José Ramón Cancelo, les comenté que cómo es que no teníamos un tercio. Y así nació el Tercio de las Damas Acompañantes de la Virgen, que sale el Jueves y el Sábado Santo. El Jueves con mantilla y peineta alta y el Sábado con peineta baja o velo.

_ Y desde siempre ha estado colaborando, aunque fue en 2017 cuanto entró en la directiva.

_Sí, yo ayudaba en todo. En vender lotería o en lo que me pidiesen. Y también desde muy joven estoy en Cáritas. Soy voluntaria y estuve en acogida, en la cocina, en la organización del almacén… Y también soy coordinadora en el Banco de Alimentos. Así que cuando José Ramón Cancelo me dijo que me hiciese cargo de la Acción Social, pues también dije que sí.

_¿En qué consiste el trabajo?

_Pues lo que procuro es involucrar cada día a más gente. Porque esta no es una cofradía solo de procesión. A lo largo del año se hacen muchas cosas para colaborar con las personas que lo necesitan. Ahora mismo, como no puedo salir, pues colaboro desde casa buscando voluntarios, personas más jóvenes, que sí puedan colaborar en el reparto de alimentos y en otras tareas. Y siempre me responden, la verdad.

_¿Para usted cuál es el momento más especial de la Semana Santa?

_Yo la vivo desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Para mi son especiales los oficios, las eucaristías… La procesión del Jueves es la más importante, claro; pero es verdad que siento una devoción especial por la del Sábado Santo.

_¿Cómo valora la evolución que la Semana Santa de Ferrol ha experimentado en las últimas décadas?

_Pues creo que evoluciona para bien, para mejor. Yo no valoro tanto el lujo como la religiosidad. Me encanta que los tronos vayan maravillosos, naturalmente, pero lo que más me gusta es la fe, el respeto… y creo que eso también está creciendo. Es cierto que hay gente no va más que a recoger el hábito, sale de procesión y ya no vuelve. Pero también hay muchos cofrades de fe y de corazón, porque quien no siente nada, no participa.

_¿Cómo ha vivido esta Semana Santa tan particular, sin procesiones en las calles?

_Pues muy triste, pero también dando gracias a Dios por el privilegio de poder vivir las misas por la televisión. Y también viendo las procesiones por las redes sociales. Aguantándolo y ofreciéndolo.