José Ramón Cancelo Vigo (Ferrol, 1940) se declara un ratón de biblioteca. Hace años, sus pesquisas sacaron a la Armada de un error y la hicieron rebautizar un barco como “Jarano”, después de haberlo llamado “Jarana” durante años. Más recientemente, su trabajo digitalizando los archivos de la Cofradía de las Angustias le dieron otra alegría: descubrió que el Papa, el Rey, el Obispo y el Vicario de la Diócesis y el párroco de San Julián son, por derecho, cofrades de honor de la hermandad.

El presidente de la Cofradía de las Angustias reconoce que el hecho fue una completa sorpresa. En el Libro IV de la entidad, que data del año 1768, constaban como cofrades de honor del Papa Clemente XIII; el Rey Carlos III; el obispo José Francisco Losada y Quiroga; el vicario de la Diócesis Manuel Villares Montenegro y el entonces párroco de San Julián, Mauro Balladares. Y junto a todos estos nombramientos, la hermandad hizo constar que sus sucesores en el cargo recibirían el mismo estatus. Tras un olvido de más de 250 años, a Cancelo Vigo le ha llevado menos de un año comunicar el nombramiento a todos los herederos de aquellos cofrades de honor y obtener su aceptación formal, incluida la de la Casa Real.

_Buceemos ahora en su propia historia como cofrade. ¿Cuándo ingresó en la Cofradía de las Angustias?

_Entré en 1956, con 16 años. En aquel entonces yo estaba en los Tarsicios de la Adoración Nocturna, y tenía un amigo, López Travieso, cuyo padre estaba en la directiva. Realmente entré por él, como éramos muy amigos decidimos apuntarnos juntos. En aquel momento había un montón de cofrades y estaba cerrado el cupo. Pero a mi me cedió su sitio un señor que de los más antiguos. Se llamaba Florencio y tenía un ultramarinos en la calle Dolores. Después pasé años sin salir de procesión, porque me hice marino mercante y me fui a navegar. Después entré en la Armada… y el caso es que mis padres siguieron pagando el recibo durante muchos años, pero mi padre lo dio de baja después de que muriese mi madre. Así que volví a entrar. Y ahora estoy en la Cofradía con tres de mis hijos y dos nietos.

_Hasta llegar a ser elegido presidente en octubre de 2017, ¿qué responsabilidades desempeñó en la Cofradía?

_Estuve de vocal de patrimonio, luego 8 o 10 años de tesorero, después fui comisario cuando enfermó Sueiras, y a continuación hubo elecciones. Quisieron que me presentara, y ya les dije, voy a tener que ir con el taca-taca! Y con 80 años ahí sigo, pero bueno, mientras pueda…

_¿Cuáles son sus motivaciones para ser cofrade de las Angustias?

_ Mi motivación es la pasión por la Virgen de las Angustias. Aunque soy del barrio de Canido. Sin embargo ya me fui a casar a la calle Carlos III, porque cuando tuve novia ya estaba en la cofradía. Siempre tuve una devoción muy especial por la Virgen, y la he mantenido siempre.

_Como presidente de la hermandad tendrá que estar pendiente de muchas cosas… ¿se olvida de todo eso cuando sale la procesión?

_Sí, hay que estar pendiente de que todo salga bien, del tiempo, de los dineros… son muchas cosas, y eso que tengo una junta en la que cada uno tiene su parcela. Pero yo cuando salgo de procesión, raro es que hable con el que llevo al lado. Es un momento de recogimiento interior. En Ferrol las procesiones son serias, ya no hablo solo de las de las Angustias, sino las de todas las cofradías. La presidencia va en recogimiento. Y esto no es así en todas partes, porque yo, por mi profesión, he estado en las Semanas Santas de muchos sitios: en Cádiz, Málaga, en Huelva…y muchas veces van hablando… Me acuerdo que cuando estuve de Ayudante de Marina en Torre del Mar me invitaron a ir al Santo Entierro. Yo vi que la procesión salía después de las seis y se recogía a las diez y media, y me preguntaba por dónde haría un recorrido tan largo, porque tampoco es un pueblo muy grande. Pues resulta que salimos y por el camino paramos a cenar en un sitio, y luego a tomar café en otro.

_¿Cómo ve la evolución de la Semana Santa Ferrolana?

_En esto hay varias vertientes, porque unas cofradías tiran más hacia la tradición andaluza, otras a la de Cartagena… es fruto de las ideas que en su momento trajeron personas que vinieron de fuera, la mayoría de la Marina.

_¿Y en el caso de la Cofradía de las Angustias?

_Tenemos una tradición que viene en parte de Cartagena y que tiene que ver también con Castilla. Paso muy marcado, respeto al silencio… En la procesión de la Caridad y del Silencio, el Sábado Santo, los cofrades entran en el Santuario antes de que comience la procesión y hacen el voto de silencio. Incluso les pedimos que no den caramelos. Bueno, esto tampoco se lleva a rajatabla con los pequeños, aunque ellos a veces te sorprenden y atienden más a lo que se dice que los mayores… Yo por los niños tengo una predilección especial. Son el germen de que esto pueda seguir adelante.

_¿Cómo cree que tiene que evolucionar la Semana Santa de Ferrol?

_ Hay dos temas. Por una parte, la Semana Santa es para unos un acto religioso. Y para otros es Fiesta Turística Internacional. A mi esto de la fiesta no me gusta mucho, pero bueno, si hay que conseguir dineros pues bienvenido sea. Lo que necesitamos las cofradías son más cofrades, para subsistir sin las subvenciones. Hoy en día, ser cofrade de las Angustias son 10 céntimos al día.

_Y hablando de lo económico, en las Angustias tienen un marcado carácter benéfico que cada año se pone de relieve el Sábado Santo.

_Sí, tenemos tronos muy grandes, que necesitan mucha flor. Y hace 63 años se dieron cuenta de que esas flores no se podían tirar, así que se regalan a cambio de un donativo. Recuerdo que en el peor año de la crisis estábamos muy intranquilos, porque pensábamos que la recaudación iba a ser muy baja. Y fue la alegría más grande cuando el Domingo de Resurrección nos llamaron del Hospital de Caridad y nos dijeron que había 5.990 euros en el arca, el año con una suma mayor! Por eso la procesión del Sábado Santo, para mi, tiene mucho sentido. Es recogimiento, es limosna, para mi lo tiene todo.