La energía y el buen humor que transmite Helena Pena Villasuso (Ferrol, 1965) confirman lo que dice, entre risas, cuando se le pregunta por el papel de la mujer en la Semana Santa Ferrolana. “¡Es que sin nosotras no habría Semana Santa!”. Ingresó en la Cofradía de la Merced hace diez años. Y aunque entró de forma tardía, puede decirse que lo hizo pisando fuerte: portadora, vocal de Acción Social, tesorera y camarera de la Virgen. “Aquí somos como una familia y todos hacemos de todo”, dice.

_¿Cuándo ingresaste en la Merced y por qué?

_Yo entré mayor, hace diez años. En mi caso no viene por tradición familiar, sino por César Carreño. Somos amigos desde hace muchísimos años y por él me fui vinculando… aunque ingresó mi hija mayor a los cinco años, antes que yo. Al final entré en el año 2010 y la de la Merced fue mi primera procesión. Lo hice ese año por una promesa y salí portando. Al año siguiente hice la ceremonia de imposición del escudo. Fui de portadora hasta los 50 años, pero en la próxima procesión lo retomaré para salir con mi hija mayor, que también va a ir llevando a la Virgen.

_O sea, que algo de familiar también tiene al final…

_Sí, tengo dos hijas en la Cofradía.

_Eres vocal de Acción Social y tesorera…

_Lo de Acción Social me gustó desde el principio, y hemos hecho muchas cosas. Empezamos a organizar recogidas de alimentos, el ensayo solidario, el escaparate… esta actividad es un pilar fundamental para la Cofradía de la Merced. La Acción Social en especial, y todo lo demás, lo hago con mucho gusto. Esta cofradía es casi una familia y todos hacemos de todo.

_Y también camarera de la Virgen.

_Pues en el año 2012 llegó la actual imagen de la Virgen de los Cautivos y yo estuve presente el día de la bendición. Fue para mi superemocionante. De hecho hoy todavía no puedo ver el vídeo de aquello sin emocionarme. Había ya una vestidora, pero en 2014 se fue, así que en 2015 empezamos Mimí y yo. Ah! y desde hace dos años también Carlitos, un chaval de 15 años que nos ayuda y que está superimplicado. ¡Él es el futuro!

_¿Cómo es la labor de una camarera de la Virgen?

_Pues nos ocupamos de vestirla. Y en nuestro caso, desde que nos hicimos cargo, empezamos a innovar. Le cambiamos el vestido a la Virgen según el tiempo litúrgico, algo que no se hace en ninguna otra cofradía. Es decir, en Cuaresma la vestimos de hebrea, con una túnica muy sencilla, sin joyas. En verano le ponemos un vestido claro. En septiembre, el mes de la Merced, la vestimos con el hábito mercedario. En noviembre le ponemos vestido negro, por Difuntos, y en Navidad la vestimos de Gloria, con un traje que también es claro y bastante alegre. Hacemos cuatro cambios al año. Y además, todos los trajes los cosemos nosotras. Todos menos el de procesión.

_¿Es el más importante?

_Sí, el traje de procesión vino de Sevilla. En 2018, con una donación anónima que nos permitía decidir en qué se invertía, encargamos un escapulario nuevo, muy bonito, que estrenó en 2018 y que está en el Museo. Y el año pasado estrenamos una saya nueva, que también vino de Sevilla, pero final no salió porque nuestra procesión fue la única que se suspendió por la lluvia. Así que la ropa de procesión es de estilo andaluz, solo tiene la parte de delante, y requiere un trabajo un poco diferente. Le ponemos todo, desde la ropa interior, que va almidonada, hasta el manto, que pesa mucho. Y tenemos que sujetarlo todo muy bien para que no se mueva nada en el desfile. Es el cambio más importante del año. Y quieres que vaya lo más bonita posible. El año pasado estuvimos cuatro días vistiéndola. Bueno, cuatro días en el tiempo que nos deja libre el trabajo, claro. Pero es algo que tomamos con tranquilidad para hacerlo muy bien.

_¿Qué siente al hacer este trabajo?

_Es algo muy especial, un momento muy íntimo, porque no hay nadie más y es muy emocionante. Para mi lo más emocionante es cuando acabas y ves el resultado, y cuando sale a la calle. Hay una comunicación muy íntima con la Virgen, y también nos reímos, le llamamos “mi Niña” (risas), pero sí, es algo muy especial. Entiendo que a lo mejor es difícil de entender para alguien ajeno a esto, pero hay que vivirlo.

_¿Cómo ves la Semana Santa de Ferrol, su evolución y su futuro?

_El futuro está en la juventud. Y la Semana Santa vive un momento dulce, creo que la gente está cada vez más involucrada y con más ganas. Porque es verdad que los jóvenes a veces tienen un momento difícil, y se van, pero veo que muchas veces vuelven. Es verdad que si lo ven en casa, si tienen a su alrededor personas involucradas en la vida cofrade es más fácil. Se está haciendo un esfuerzo para que esto se viva más a lo largo de todo el año. Hay que participar todo el año y portarse como un cofrade todo el año.