(Fotografía: Javier Iguacel)

La Semana Santa de Ferrol es una construcción colectiva, la suma de muchos esfuerzos que mantienen viva la tradición y consiguen infundirle un nuevo aliento. Comenzamos una serie de entrevistas, que hemos titulado “La Cara B”, para acercarnos a los protagonistas de nuestra Semana Santa y conocer mejor el factor humano que impulsa la Pasión ferrolana.

Javier Medina López (Ferrol, 1986) está vinculado a la Semana Santa de Ferrol desde muy pequeño y por tradición familiar, aunque su paso decisivo lo dio con 17 años, cuando se convirtió en portador de la Virgen de la Merced. Este sábado -7 de marzo-, precisamente en el año que una lesión de hombro le impide ir bajo el banzo, será el pregonero en el “Llamador del Portador”. El acto -a las 19.00 horas en Exponav-, está orientado a subrayar “que los portadores son cofrades, son una parte de la hermandad, y una parte importante; no simples cargadores o porteadores…”.

_¿Cuál fue tu primera participación en la Semana Santa de Ferrol?

_Con tres años fui monaguillo de la Cofradía del Santo Entierro. La cosa viene de tradición familiar, mi padre es de esa cofradía. Después, en el Santo Entierro había unos años en los que no podías ir, hasta la mayoría de edad, así que estaba vinculado a la Semana Santa por mi padre, pero durante un tiempo no pertenecí a ninguna cofradía. Volví a salir a los 17 años, cuando empezó la Merced.

_¿Por qué entraste en la Merced?

_ Fui al Tirso toda mi vida, y en realidad, fue por César (risas). Estaba un día en clase y llegaba el trono, el primero que tuvo la Merced. Vino César [por Carreño, profesor del centro y actualmente presidente de la Junta de Cofradías] y nos comentó a varios si podíamos ir a echar una mano para guardarlo en el garaje. Yo no pertenecía a la Cofradía ni nada. Pero ahí ya quise ser portador. Lo comenté en casa y mi madre no me dejó, decía que era muy joven y que me iba a destrozar la espalda. Así que ese año no fui, pero al siguiente, con 17 años, ya salí a escondidas de mi madre. Salimos con la Virgen de la Merced, la antigua, y solo procesionábamos el Miércoles Santo. Hasta 2007, cuando también se sacó al Crucificado en Viernes Santo.  Íbamos la misma dotación los dos días.

_¿Cuál fue tu motivación?

_La motivación principal es la fe, pero son más cosas, porque por fe vas a misa, pero a lo mejor no te metes en esto. En mi caso creo que fue también la tradición familiar, el vivirlo desde pequeño.

_¿Cómo vives el ser portador, qué representa para ti?

_No sé el resto, pero yo lo vivo casi como la concentración de un deportista desde días antes de una competición, me pongo supernervioso. Soy muy tiquismiquis en la cuestión del montaje, me gusta que todo esté a la orden y en su sitio… Y cuando llega el momento, intento concentrarme y mentalizarme. Lo último que hago antes de salir es mirar la imagen, hablar con ella y a partir de ahí, tira millas. No vas pendiente de la calle, voy concentrado en lo que estoy haciendo.

_Fuiste mayordomo durante tres años. ¿Cómo es el ambiente dentro de la dotación y cuál es el papel del mayordomo?

_La dotación de portadores de la Merced anda sobre unas 50 personas, y entre ellas hay mucha diferencia de edades, de circunstancias… el mayordomo es los ojos del trono, y lo importante es controlar y animar a la gente, tener la confianza de que te van a responder. El día de la procesión es lo más fácil, hay mucho trabajo de ensayos a lo largo de todo el año. Lo fundamental en la tarea del mayordomo es conseguir una unión, un grupo cohesionado, que en la procesión todos estén en lo que tienen que estar.

_Y lo dejaste…

_Sí, por temas laborales. Se me hacía complicado, así que decidí echarme a un lado y dejar a otro que le pueda dedicar más tiempo y hacerlo mejor. Y volví a estar debajo, donde siempre me gustó ir. Ahora ya no salgo por problemas de espalda. Me tienen que operar de un hombro y se me acabó la vida de portador durante un tiempo. Saldré de procesión, sí, en el puesto que me corresponda.

_También estás en la directiva de la Cofradía de la Merced y fuiste el primer coordinador del Museo. ¿Hay mucho trabajo detrás de las procesiones?

_Parece mentira pero requiere un trabajo enorme. En la directiva de la Cofradía tenemos reuniones mensuales, un grupo de Whatsapp que echa humo, siempre tienes que estar pendiente… En cuanto acaba la Semana Santa comienza el trabajo para preparar la siguiente, precisamente en ese momento es cuando acabas de ver las cosas que se pueden mejorar.

_Desde tu propia experiencia, ¿crees que ha cambiado la Semana Santa de Ferrol?

_Sí, creció muchísimo, a nivel de cofradías, en su patrimonio, por ejemplo y en muchas cosas que han ido mejorando.

_¿Cuál crees que es el camino para seguir adelante?

_ Creo que lo principal es el compromiso. Esto no es una semana al año. Para que la Semana Santa de Ferrol siga creciendo la gente tiene que tener compromiso, si no esto se estanca.