Fernando Iguacel Selle (Ferrol, 1959) dice con ironía que uno de sus grandes defectos es que allí donde está, se involucra de lleno. Lleva toda su vida compatibilizando su trabajo de profesor con la colaboración desinteresada en diferentes entidades: estuvo 21 años en la directiva de Cruz Roja, lleva 17 en la del Club de Campo y cumple 18 en el cabildo de la Junta General de las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa Ferrolana. Y su punto de vista es esclarecedor para valorar la evolución de nuestra Semana Santa.

_¿Cuándo y por qué entraste a formar parte de la Semana Santa de Ferrol?

_Entré con 15 años en la Cofradía de Dolores. Fue por amistad y por proximidad. Yo iba al Tirso, jugaba en Amboage… así que desde pequeño entraba en el Corralón para ayudar. Y también porque era tambor en la Banda de los Scouts, banda que siempre acompañaba al trono de San Juan; en dicha asociación juvenil estuve durante 28 años. Entré de cofrade en 1974, primero en el Tercio de Jesús de la Columna, después en el de la Oración en el Huerto y en el de Cristo de la Misericordia y por último en el que sigo ahora, el de la Virgen de Dolores.

_Y pronto comenzaste a asumir responsabilidades…

_Con 18 años, Don Demetrio ya me metió en la Junta de Gobierno, fui a la vez secretario y tesorero. Y seguí con Tito Casares y con Juanjo Castro, y también después con varios comisarios. Tengo que recordar al primero de ellos, que para mi fue una bellísima persona, Félix López Losada. Y también fui organizador general de las procesiones y mayordomo. Fui mayordomo durante 21 años, hasta 2002, de los tronos de Jesús de la Columna, Cristo de la Misericordia, San Juan, Virgen de la Piedad y Virgen de Dolores. Aunque en el año 2004, la Cofradía de la Merced volvió a salir de procesión y el superior de la comunidad y director del Tirso me pidió que fuese el mayordomo. Y dije que sí. Pero estuve solo aquel año, en el estreno.

_Y estás también en la Cofradía del Santo Entierro.

_Sí, ahora sigo en Dolores, aunque ya sin responsabilidades, y desde hace tres años estoy también en el Santo Entierro. La sorpresa fue que allí también me nombraron hace un año secretario-canciller, así que es más trabajo, claro. Yo es que pertenezco a la parroquia de San Julián, así que estaba vinculado desde siempre…

_Aunque tu trabajo más conocido es en la Junta General de Cofradías, en la que llevas 18 años. Primero estuviste 12 años en el equipo que encabezaba Meca Arcos y ahora llevas seis con César Carreño. ¿Qué supuso la creación de la Junta?

_Pues una transformación muy importante. Para mi fue un gran acierto la decisión que tomó en el año 93 el obispo Gea Escolano. Creó la Coordinadora de Cofradías, que luego en el año 2014 pasó a llamarse Junta General, por petición nuestra. Su existencia marcó un cambio fundamental, porque antes cada cofradía iba por libre. La Junta no manda en las cofradías, cada una es autónoma. Pero sí que sirve para coordinar, para organizar mejor… y fue la que puso en marcha el Vía Crucis, el Certamen de Bandas y otras cosas que se hacen a lo largo del año.

_Desde tu punto de vista, ¿cómo ha evolucionado la Semana Santa de Ferrol en las últimas décadas?

_Para mí ha habido un cambio grande, y creo que es debido a varias cosas. Por una parte, la incorporación de gente joven ha sido determinante. Me acuerdo de que, cuando yo estaba de mayordomo, hubo años en los que algún trono tuvo que quedarse sin salir porque no había portadores. Eso cambió cuando entró gente joven, con entusiasmo y ganas, que impulsó muchísimo las cofradías. La veteranía es importante, claro, pero creo que las cofradías están teniendo éxito precisamente por reunir equipos con gente con experiencia y también personas jóvenes. En segundo lugar, creo que imprimieron un cambio las mujeres, con su forma de trabajar y su dinamismo. Y en tercer lugar la organización, porque hay más seriedad, la puesta en la calle se hace mejor… y en esto la Junta fue importante, porque antes cada uno por su lado hacía lo que buenamente podía. Y a esto sumaría el nacimiento de nuevas bandas y agrupaciones musicales. Antes estaban los Scouts, la OJE y la Banda de Granaderos, y había que acompañar las procesiones con otras formaciones, muchas militares… y hay que destacar a estos músicos, muchos de ellos también cofrades, que participan y colaboran en muchas de las actividades que hacen las cofradías. Es una aportación importante también.

_El trabajo ha sido intenso…

_Sí, se han conseguido cosas que hace veinte años parecían impensables, como el museo. Y nuestra Semana Santa de Ferrol se conoce en toda España, se ve. Y la vivimos todo el año, porque la Semana Santa es, digamos, la puesta de largo del trabajo de un año entero. Pero las cofradías trabajan mucho todo el año, hacen una labor de caridad muy importante. Es lo que no se ve, pero es fundamental.

_¿Cómo es el trabajo de la Junta?

_Pues es un trabajo que empieza en septiembre y acaba en junio, es decir, que solo descansamos los meses de verano. Es mucho trabajo, hay que moverse para conseguir subvenciones, pelear con los políticos… Aunque gracias a Dios con todos nos llevamos bien y las relaciones son diferentes que hace diez o quince años. Con el Concello de Ferrol por ejemplo tenemos un trato muy cordial, nos responden con agilidad, hay una valoración positiva de lo que es la Semana Santa, igual que con los comerciantes o los hosteleros. En general, se comprende lo que supone para la ciudad y se valora el trabajo que estamos haciendo. El trabajo en la Junta es arduo. Somo diez: los cinco hermanos mayores de cada cofradía y el capellán, que ya tienen bastante trabajo con lo suyo; y quedamos Lola Castro, Manolo Larrosa, César Carreño y yo. Y tengo que decir que el 80% del trabajo lo hace el presidente, César Carreño, que le dedica horas y horas y tiene un tesón, una honradez y una tenacidad increíbles. Lo quiero decir, porque yo estoy ahí por él.

_Al margen de la Junta, desde el punto de vista de cofrade exclusivamente, para ti ¿cuál es el momento más especial de la Semana Santa?

_Las procesiones del Jueves y el Viernes Santo con la Cofradía de Dolores. Y especialmente la del Cristo de la Misericordia, que para mí es la más importante. Aunque vaya en la presidencia, como ya no soy organizador, lo vivo ya de otra manera, reflexionando y conmigo mismo.

_¿Cómo crees que será la Semana Santa del próximo año?

_La suspensión este año fue algo muy triste. La verdad es que en el primer momento se me cayó el alma a los pies, pero claro, primero hay que mirar por la salud. Tenemos que cuidarnos y no extralimitarnos ahora cuando podamos salir. Semana Santa la va a haber cada año y el próximo podremos resarcirnos. Tenemos muchas ganas, desde luego. Yo creo que saldremos reforzados de esto, creo que a veces nos complicamos la vida con banalidades. Esto nos va a servir para darle importancia a lo que realmente la tiene. Y vamos a salir esperanzados, con más ilusión.